Alertan por más de 500 buques chinos que capturan jibia frente al límite marítimo chileno
Una advertencia encendió las alarmas en el sector pesquero y ambiental sobre la desmedida caza de la jibia por parte de buques chinos en territorio nacional.
La organización Environmental Justice Foundation (EJF) publicó el informe Invisible e Impune: La creciente amenaza de la flota potera de China en el Pacífico Sur, donde expone la presencia de más de 500 buques chinos dedicados a la captura de jibia en altamar, dentro del área que regula la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP-PS), zona que incluye el límite de la Zona Económica Exclusiva de Chile.
El documento advierte sobre el impacto que puede generar esta intensa actividad extractiva sobre la especie y el entorno marino. La jibia, un animal que habita en aguas del Pacífico Sur, enfrenta una presión constante producto de operaciones masivas que, según la ONG, requieren mayor fiscalización, transparencia y monitoreo efectivo.
Desde el norte del país, la preocupación se manifestó hace meses. En declaraciones a BioBioChile, el presidente de la Federación de Pescadores de Iquique, Alberto Olivares, afirmó en octubre pasado que los barcos de la flota china “son verdaderas termitas que destruyen todo, arrasan todo el ecosistema. Han sido denunciadas por traspasar las 200 millas en otros países, y no tenemos certeza de que no lo estén haciendo acá”.
El informe también compara lo ocurrido en Perú y Chile. Mientras en 2025 ningún buque potero chino ingresó a puertos peruanos —tras mayores exigencias fiscalizadoras—, en Chile las recaladas aumentaron de manera considerable: pasaron de menos de 10 en 2024 a cerca de 180 durante el año pasado.
Para la EJF, “Chile se ha convertido en el ‘puerto de menor resistencia para estos buques. El hecho de que la flota china haya decidido trasladar sus operaciones a Chile en lugar de adaptarse a nuevas tecnologías refleja claramente la reticencia de los operadores de buques chinos para cooperar con los esfuerzos destinados a aumentar la transparencia o ampliar el monitoreo y el control de las operaciones de su flota”.
En paralelo, el gremio de Pescadores Industriales del Biobío cuestionó la Ley 21.134, normativa que desde 2019 permite capturar jibia únicamente mediante potera o línea de mano.
Su presidenta, Macarena Cepeda Godoy, sostuvo que en 2025 se autorizaron cerca de 100 mil toneladas para captura, pero permanecieron en el mar.
“La Ley de la Jibia es por lejos la peor política pública en materia pesquera en la historia de Chile”, afirmó. Además, aseguró que “desde 2019 han quedado en el agua casi 800 mil toneladas de recurso que no se han podido procesar. Es, sin duda, creación de pobreza por ley. Un verdadero desastre”.
La propia EJF reconoce que, pese a la controversia inicial, desde 2024 la pesquería mostró repuntes en productividad que ayudaron a disminuir algunas críticas.
Hoy la discusión suma nuevas aristas. Más allá del impacto económico y laboral que plantean los gremios, el informe instala una interrogante mayor sobre la escala de la explotación en altamar y el resguardo de los animales marinos que habitan estas aguas.
La jibia, el animal que ilumina el océano
La jibia (Dosidicus gigas) no es solo una cifra en toneladas ni un producto en una planta de proceso. Es un cefalópodo de gran tamaño que recorre las aguas del Pacífico con movimientos ágiles y coordinados. Posee ojos grandes y expresivos, altamente desarrollados, que le permiten orientarse en las profundidades marinas.
Una de sus características más llamativas, y hermosas, es su capacidad de cambiar de color en cuestión de segundos gracias a células especiales llamadas cromatóforos. Su piel puede encenderse en tonos rojizos o blanquecinos, como si enviara señales luminosas bajo el agua. Esa transformación no solo resulta fascinante: refleja su sensibilidad frente al entorno.
Habita tanto en aguas profundas como en zonas cercanas a la costa chilena y responde activamente ante estímulos y amenazas. Mirarla como un ser vivo, con comportamientos complejos y adaptaciones sorprendentes, abre una dimensión distinta en el debate.
En medio de la discusión sobre flotas, leyes y toneladas, también existe un animal que nada en el océano y cuya historia comienza mucho antes de que llegue a un puerto.