Así operó la banda que estafó a Amparo Noguera: 8 días de tortura y compras millonarias
El caso que tiene a Amparo Noguera como una de las víctimas más impactadas por una estafa comenzó con una llamada que, en apariencia, parecía “de manual”.
Así lo explicó BBCL Investiga en un reportaje que da cuenta de que el 1 de octubre, cerca de las 15:00 horas, una supuesta ejecutiva del Banco de Chile se comunicó con la actriz para advertirle que sus cuentas habrían sido intervenidas. En ese mismo contacto, le indicó que un supuesto funcionario de la PDI, identificado como “Pablo Valdivia Riquelme”, la llamaría para “guiarla” en los pasos a seguir.
Con el paso de las horas, se sumó un tercer personaje: “Andrés Silva”, quien se presentó como otro ejecutivo bancario, incluso con una foto de perfil que mostraba el logo institucional. Él fue quien le pidió a Amparo imágenes de todos los objetos de valor en su vivienda, bajo el argumento de que un equipo especializado los retiraría para “protegerlos” y llevarlos a un cuartel policial.
En su declaración, la actriz relató el nivel de presión y aislamiento al que fue sometida: “Sumado a lo anterior, ‘Pablo’ me hizo énfasis en que estas personas me estaban siguiendo y que por esto ellos activarían todos los protocolos para protegerme”, agregando que le repetían que “no podía comentarle nada a nadie y menos a mis familiares”.
Un tour de compras tras visitar a Amparo Noguera
Luego, un hombre llegó a su domicilio a retirar las especies. Amparo lo describió como un sujeto de “pelo largo cano, medio calvo, con barba incipiente, de muy mal aspecto y con falta de aseo personal”. Sin embargo, no era un funcionario policial: los involucrados que llegaron a la casa eran Brandon Acuña Montero, José Miguera Cabrera Guiñez y Hernán Campos Olave, además del conductor Juan Carlos Pino Muñoz.
Tras concretar el retiro —incluidas tarjetas de débito y crédito—, los imputados se dirigieron a un cajero del Paseo Las Palmas (17:34) para pedir un avance de $200 mil. Luego, fueron al Costanera Center, donde realizaron compras en una casa de cambio por $12,6 millones, y más tarde en Mac Online con nueve transacciones, incluyendo una de $3,6 millones y otras por $1,8 millones, permaneciendo allí entre las 18:38 y las 20:45.
También registraron una compra de $1,9 millones en otra tienda y finalizaron en Nike, con dos operaciones por USD 1.369,60 cada una (cerca de $1,2 millones). Ese mismo día figuró además una compra online de Nike por $346.940 con dirección de envío en Renca, vinculada a Constanza Catalina Claveau Velásquez. Solo el primer día, el perjuicio en la tarjeta de crédito alcanzó $20,8 millones.
Un celular para controlar
El 2 de octubre la dinámica se repitió, pero con un paso clave: la banda instaló un celular nuevo para mantenerla controlada y comunicarse por esa vía, lo que permitía llamarla por más de 20 horas al día. “Andrés Silva” la mantuvo en línea y le indicó que tenía un crédito preaprobado que debía aceptar.
Amparo lo hizo: sacó $48,7 millones y los entregó en efectivo a otro supuesto funcionario de la PDI, mientras a ella le dejaron $200 mil para gastos personales. Ese día, además, volvieron al cajero, realizaron compras en Mac Online, Claro y Entel, y en la noche intentaron usar la tarjeta en el Casino Enjoy de Viña del Mar: hicieron once compras, pero solo cuatro fueron aprobadas antes de que el plástico quedara bloqueado. El segundo día, el monto usurpado fue de $17,6 millones.
En los días posteriores, según la investigación, lograron que la actriz retirara fondos mutuos y entregara $106 millones en efectivo, además de nuevas compras en Nike online. Los últimos tres días continuaron con compras en la misma tienda y también habrían obtenido otros $105 millones en efectivo. Ya el 8 de octubre, enviaron a otro “funcionario” para recuperar el celular prestado.
El seguimiento del Ministerio Público y la PDI
Con estos antecedentes, el Ministerio Público y la PDI avanzaron con cámaras de seguridad y triangulación de llamadas. Detectaron que tres llamados contestados por Amparo provenían del teléfono de José Cabrera, incluso estando a metros de su casa. Otras comunicaciones se asociaron a números registrados a nombre de Jenny Ramos Ibarra, sindicada como líder: se indica que también llamó al Banco de Chile haciéndose pasar por la actriz para desbloquear la tarjeta de crédito.
La investigación también ubicó una de las primeras llamadas cerca del Fundo Corazón María, en la región de Coquimbo, antena que conecta con el Complejo Penitenciario La Serena, donde cumplen condenas Pablo Alvarado Llancaleo, Cristian Rojas Tapia, Cristian Ríos Bravo y Rodrigo Alfaro Muñoz. Alvarado, pareja de Jenny, cumple perpetua por homicidio. Además, uno de los celulares comprados con la tarjeta quedó asociado a un chip de Ana Valenzuela, abuela de la hija de Alvarado, y se consigna que Jenny también se habría quedado con un iPhone nuevo.
Las receptoras
En paralelo, las compras online dejaron rastros por direcciones de entrega: una correspondió a Nicole Hernández Camacho (Iquique), pareja de Cristian Ríos, quien también habría recibido un celular. Constanza Claveau —con domicilio en Renca— quedó ligada a recepción de pedidos y a visitas a internos del penal.
Y Catalina Basualto es mencionada como “facilitadora de medios”, pues su número era el canal desde donde llamaba el supuesto ejecutivo “Andrés Rivas”.
Sobre Jenny Ramos Ibarra, se menciona que registra delitos previos por estafa reiterada, uso malicioso de tarjetas de crédito, usurpación de identidad y uso malicioso de documentos públicos.
Asimismo, Fiscalía apuntó a que “la imputada carece de cualquier tipo de ingreso que justifique el nivel de vida que ostenta”, detallando lujos y pagos en efectivo, y el supuesto uso de Francisco Palacios Barrera como testaferro, pese a que —según el ente persecutor— sus ingresos formales no cuadrarían con compras millonarias al contado.
Las únicas palabras de Amparo Noguera tras estafa
Finalmente, el viernes 16 de enero, Amparo Noguera publicó un comunicado en redes sociales donde describió que durante ocho días vivió “tortura psicológica y miedo”.
Además, aclaró: “No fueron los 700 millones que algunos medios mencionaron, pero sí se llevaron los ahorros de casi cuarenta años de trabajo intenso, metódico y profundamente disfrutado. Hay otras víctimas también que vieron esfumarse de un día para otro los ahorros de todas su vida”.
Recordemos que recientemente se presentó una querella contra la banda delictual, a cargo de los abogados Alejandro Awad Cherit y Miguel Schürmann Opazo, imputándoles delitos como asociación delictiva, estafas reiteradas, usurpación de identidad, receptación de especies, uso malicioso de instrumento público y lavado de activos.