Denunció el secuestro de su hijastro, pero era una macabra mentira: el crimen que remeció a Calama
Un macabro crimen sucedió a finales de 2014, en Calama, luego que se destapara la muerte del pequeño Mateo Riquelme.
Todo sucedió el 6 de diciembre, después de que la familia del niño acusara que habría sido secuestrado mientras jugaba en la plaza 21 de Mayo.
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El menor de dos años y cinco meses tuvo una dura infancia, ya que sus padres contantemente eran detenidos debido a su extensa carrera delictual, por lo que antes de su muerte vivía con una tía.
Jornadas antes de su deceso, la víctima se reunió con su padrastro, Cristián Riquelme, quien había salido hace algunos días de la cárcel, para retomar su vida familiar, pues prontamente la madre de Mateo también volvería a la libertad tras cumplir una condena por hurto, indicó Emol.
No obstante, la historia dio un radical vuelco cuando el hombre, motivado por un ataque de ira tras con una discusión con el pequeño, lo agredió brutalmente, para luego enterrarlo en el sector de la quebrada Quetena.
Inicialmente, el sujeto denunció que Mateo fue víctima de un rapto, pero ante la dificultad para mantener la mentira, confesó, entregando las coordenadas del cuerpo de su hijastro.

