Desde que la diputada Camila Flores protagonizó un tenso momento en la Cámara, donde le rompió una hoja a Pamela Jiles que contenía cifras de violaciones a los derechos humanos en las manifestaciones, con datos del INDH, comenzó a recibir ataques.
Según declaró la parlamentaria a El Mercurio de Valparaíso, a raíz de lo anterior “he recibido cientos de amenazas, de muerte, que donde me pillen me van a golpear, que me van a matar, son amenazas violentísimas”.
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Los antecedentes ya los puso en conocimiento de la justicia, la que -según dijo- “ya está investigando, hay varios de ellos (autores) ya identificados, en eso agradezco la labor de la policía, puesto que han sido muy profesionales y tenemos a varios de estos tipos individualizados”.
Pero Flores no solo ha recibido amenazas, también han intentado hackear sus redes sociales, correo electrónico, WhatsApp y número telefónico.
Junto a lo anterior, comentó que “han inventado una cantidad de mentiras, de post verdad, tratando de instalar frases o menciones que yo supuestamente habría hecho, como han tenido un sistema que ha masificado esto, la verdad es que han tratado de instalarlo por todos los medios”.
Flores señaló que ella no ha sido la única afectada, pues Erika Olivera y Paulina Núñez, quienes también estuvieron en la polémica discusión en el Congreso, se han visto afectada. “Creo que se han ensañado con nosotras, las mujeres, dando cuenta de una total cobardía. Seguramente creerán que nosotras somos del sexo débil, y tratando de amedrentar, acallar, atemorizar e inhibir que uno pueda emitir determinadas opiniones y sacar a estos personajes al pizarrón, que es lo que a ellos no les gusta, que uno emita su opinión”.