Desde 2011, el denominado Domo de Hierro se transformó en uno de los pilares centrales del sistema de defensa israelí frente a los constantes ataques con cohetes provenientes de organizaciones como Hizbulá en el Líbano y Hamás en Gaza.
Con una tasa de efectividad que fluctúa entre el 85% y el 90%, este sistema móvil ha sido clave para reducir el impacto de proyectiles sobre zonas pobladas, consignó National Geographic.
Cómo nació y de qué manera opera el Domo de hierro
El desarrollo del Domo de Hierro tuvo su punto de partida tras la Segunda Guerra del Líbano en 2006, cuando Hizbulá lanzó cerca de 4.000 cohetes contra territorio israelí.
A ello se sumaron unos 8.000 proyectiles disparados desde Gaza entre 2000 y 2008.
Frente a este escenario, en febrero de 2007 el Ministerio de Defensa de Israel decidió impulsar un sistema de defensa aérea móvil.
La tecnología fue desarrollada por Rafael Advanced Defense Systems junto a Israel Aerospace Industries, y entró en funcionamiento en marzo de 2011.
El sistema está compuesto por tres elementos fundamentales: un radar de detección y seguimiento, un sistema de control de armas y una unidad de lanzamiento de misiles interceptores.
De acuerdo con el ejército israelí, el radar puede detectar cohetes en un rango de entre 4 y 70 kilómetros. Una vez identificado el proyectil, el sistema calcula su trayectoria y determina si impactará en una zona poblada. Solo en ese caso dispara un misil interceptor para neutralizar la amenaza, optimizando así recursos y costos.
Otro aspecto relevante es su portabilidad. Las unidades pueden trasladarse y reconfigurarse en cuestión de horas, adaptándose a distintas condiciones geográficas según la necesidad operativa.
El Domo de Hierro, sin embargo, no actúa solo. Forma parte de una arquitectura de defensa más amplia que incluye sistemas como Honda de David para amenazas de alcance medio y Flecha para proyectiles de largo alcance.
Más allá de las cifras: los desafíos del sistema
Según las Fuerzas de Defensa de Israel, el sistema ha interceptado miles de cohetes desde su implementación, con una eficiencia que supera el 90% respecto de los proyectiles detectados por su radar.
No obstante, su eficacia también depende del volumen de ataques. En escenarios donde se lanzan más de 2.000 cohetes en pocas horas, incluso un 90% de efectividad deja un margen considerable de riesgo: entre 200 y 300 proyectiles podrían impactar.
Especialistas advierten que, pese a sus resultados sobresalientes, el sistema podría generar una sensación de seguridad excesiva y no reemplaza la necesidad de soluciones políticas de fondo en los conflictos regionales. Además, con el tiempo, grupos armados podrían desarrollar nuevas tácticas o tecnologías para intentar superar esta barrera defensiva.
Aun así, sin el Domo de Hierro, el nivel de destrucción sería significativamente mayor.