Estudio advierte que playas de Algarrobo y Reñaca pueden desaparecer… entre otras populares costas
Un panorama complejo enfrenta el borde costero chileno en los próximos años. Así lo advierte un estudio que concluye que una gran parte de las playas del país se encuentra en riesgo debido a la erosión.
De acuerdo con la investigación, el 86% de las playas analizadas presenta erosión o erosión alta, una cifra que abre la posibilidad de que algunos balnearios emblemáticos puedan desaparecer en un plazo cercano a los 10 años, si no se adoptan medidas de mitigación, recogió T13.
El informe, publicado por el Observatorio de la Costa, identifica varios puntos críticos a lo largo del litoral, siendo uno de los más preocupantes el caso de Playa Miramar, en Viña del Mar. Los registros históricos muestran que este sector ha experimentado una pérdida sostenida de arena desde principios del siglo XX.
Imágenes comparativas entre 1913 y la actualidad evidencian un cambio radical en el paisaje: una playa amplia y continua dio paso, con el paso de las décadas, a extensas zonas de roqueríos. Según el análisis, este retroceso estaría relacionado tanto con la intervención humana en el borde costero, especialmente por obras de infraestructura, como con los efectos del cambio climático.
Otro balneario que genera inquietud es Algarrobo, donde se ha constatado una pérdida superior a los cinco metros de playa. En este caso, el estudio señala que las causas aún están siendo investigadas, aunque se analizan factores como el aumento del nivel del mar y la posible extracción de algas.
Estas últimas cumplen un rol fundamental en la protección natural de la costa, ya que ayudan a disipar la energía del oleaje y reducen el impacto directo sobre la playa.
La lista de sectores en riesgo también incluye a Reñaca, una de las playas más reconocidas del país. Allí, los datos revelan una pérdida de sedimentos de 1,32 metros por año entre 2013 y 2025. Los especialistas destacan la importancia de los humedales costeros presentes en la zona, los cuales actúan como una barrera natural frente a las marejadas y contribuyen a mantener la estabilidad del sistema playa.
No obstante, la degradación de estos ecosistemas, por diversas razones, aumenta considerablemente la vulnerabilidad del sector frente a la erosión.
El estudio advierte además que el nivel del mar podría aumentar hasta 70 centímetros hacia fines de siglo, lo que incrementaría la energía del oleaje y aceleraría el retroceso de la línea costera. A este escenario se suman la intervención humana y la alteración de ecosistemas naturales, factores que intensifican el problema.
Desde el Observatorio de la Costa enfatizan que varias playas del país se encuentran en un estado “muy delicado” y que, sin acciones de prevención y mitigación, no es posible garantizar su supervivencia en la próxima década. Un escenario que podría transformar de manera irreversible el paisaje y la identidad cultural del litoral chileno.