Muchos deben haber leído que pasajes de la Biblia relatan que la peor condena en Medio Oriente era la crucifixión. Aunque no lo crean, pese a que han pasado miles de años, este castigo aún se practica. Así al menos ocurrió en Arabia Saudita.
Según lo consignado por BioBioChile, en La Meca, una ciudad santa musulmana, se llevó a cabo la ejecución de Elias Abulkalaam Jamaleddeen, en una dramática circunstancia.
Este sujeto había sido condenado hace algunas semanas por un caso de femicidio, ya que asesinó a una mujer en la localidad de Myanmar. Primero le disparó con una arma de fuego, para finalmente apuñarla dentro de su domicilio.
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Claro que la pena que recibió, tuvo una agravante. Esto porque Elias sumaba un proceso pendiente de una presunta violación, sumado a casos de robo con intimidación.
Debido a todos estos datos, la justicia de Arabia Saudita dio la condena, que fue ratificada por el rey Salmán bin Abdulaziz (recordemos que en aquel país hay monarquía absoluta). De esta forma, se anunció que el castigo de este sujeto sería en un lugar público, y así fue justamente como ocurrió.
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Según lo consignado por el portal británico The Huffington Post, este caso hizo recordar a otros ocurridos en el mismo país hace algunos años. En 2015, un joven de 17 años fue capturado en el marco de las protestas por la Primavera Árabe y posteriormente sentenciado a ser decapitado y crucificado, en una condena también avalada por Salmán.
Son estas situaciones las que han reabierto las discusiones respecto a los derechos humanos, ya que Arabia es el tercer país con más ejecuciones del mundo, tras China e Irán, con 146 casos en 2017.