Un increíble hecho se produjo en la localidad de Hampshire, en Inglaterra, luego de que un ecologista falleciera en una insólita circunstancia: un árbol cayó encima de su auto.

Todo ocurrió en junio pasado, mientras el científico de 48 años, David Hoyle, conducía su automóvil por la carretera camino a la ciudad de Odiham en medio de una tormenta. Debido a los fuertes vientos, un enorme cerezo cayó encima de su vehículo provocándole una grave fractura en el cráneo que le provocó la muerte.

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Según informó el portal británico Daily Mail, minutos después del accidente, la policía local logró divisar el automóvil que se encontraba aplastado en medio de la carretera: “Me acerqué al vehículo y vi a un hombre en el asiento del conductor. Tenía heridas en su cabeza y había sangre en su nariz. Tenía además el cuello roto”,  explicó el sargento Paul Plews.

Debido a la situación, el jefe arborista de Hampshire, Mark Weal, quien lidera el equipo que vela por el correcto crecimiento y cuidado de los árboles en la zona, explicó que “se realizaron dos inspecciones en el árbol en febrero y noviembre de 2016, pero no se consideró un peligro, ni se creyó necesario cortar”, asegurando que la caída del cerezo sobre el auto de Hoyle se debió exclusivamente a las condiciones meteorológicas.

Proforest

Lo que más llamó la atención del accidente es que David además de dedicarse a su esposa y sus tres hijos, trabajó gran parte de su vida en proteger los bosques, ecosistemas y a encabezar la lucha contra la deforestación. De hecho, a su esposa Marceline la conoció en Camerún en 2002, mientras trabajaban en un proyecto de conservación de los bosques africanos.

Previo a su muerte, este ecologista se encontraba trabajando junto a una compañía en Oxford para ayudar a los países tropicales que son afectados por la deforestación: “Es evidente que David era un hijo querido, marido y padre. Espero que eso, a pesar de la gran tristeza, ayude a la familia a no olvidar el tipo de persona que era”, comentó el forense Andrew Bradley al Daily Mail.