Identifican restos de uno de los 43 estudiantes mexicanos desaparecidos
Forenses identificaron a uno de los 43 estudiantes desaparecidos desde septiembre en el estado mexicano de Guerrero (sur) entre los restos carbonizados enviados a un laboratorio de Austria, informó el sábado una fuente oficial.
Se trataría de la primera prueba de la muerte de uno de los estudiantes, lo que atizó los temores de que los 43 jóvenes fueron efectivamente masacrados en el atroz crimen que ha desatado la peor crisis de la presidencia de Enrique Peña Nieto.
“Una de las piezas corresponde a uno de los normalistas” (estudiantes), confirmó a la AFP la fuente, que pidió guardar el anonimato.
Felipe de la Cruz, vocero de los padres, avanzó que darán información sobre estos resultados en un mitín que ofrecerán durante la tensa manifestación que transcurre en la tarde del sábado por Ciudad de México.
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Fuentes cercanas a las familias señalaron a la AFP que el estudiante identificado es Alexander Mora y que sus parientes fueron informados el viernes por el grupo independiente de peritos argentinos que trabaja en el caso a petición de los padres, el cual habría recibido el resultado desde Austria.
La reunión tuvo lugar en la escuela rural de magisterio de Ayotzinapa (Guerrero), a la que pertenecen los jóvenes.
La fiscalía general, que está al frente de la investigación, no se ha pronunciado sobre esta información, pero ha convocado a una conferencia de prensa al mediodía del domingo.
Los 43 estudiantes desaparecieron el 26 de septiembre en Iguala (Guerrero) después de haber sido víctimas de un brutal ataque a tiros de policías locales que aparentemente seguían órdenes del alcalde, ya detenido.
De acuerdo con la investigación de la fiscalía, basada en declaraciones de algunos de los 70 detenidos, los 43 estudiantes atacados en Iguala fueron entregados después por policías a sicarios del cártel Guerreros Unidos, para el que presuntamente trabajaba el alcalde.
Los narcotraficantes los habrían asesinado y quemado sus cadáveres durante 14 horas en un basurero de la vecina localidad de Cocula.
Los sicarios colocaron después los restos incinerados en bolsas de plástico que arrojaron a un río cercano, siempre según la investigación de la fiscalía, a la cual los padres de los jóvenes no han dado crédito.
Los investigadores pudieron recuperar algunos restos humanos en el basurero y en la orilla del río y los enviaron el 12 de noviembre a un prestigioso laboratorio de la universidad de Innsbruck (Austria) para su identificación.
La fiscalía señaló entonces que, por el estado de casi carbonización de los restos, únicamente un par de huesos tenían alguna posibilidad de ser identificados.
Hasta ahora, las familias siempre han rechazado la versión de que los jóvenes fueron asesinados y han exigido al gobierno que intensifique la búsqueda en los alrededores de Iguala y otras zonas.
Este crimen, uno de los peores de la historia reciente de América Latina según Human Rights Watch, ha generado una gran conmoción nacional y fuertes protestas contra la clase política mexicana, además de reclamos al gobierno mexicano por parte de organismos internacionales como la ONU y el gobierno de Estados Unidos.