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La Policía de Investigaciones (PDI) elaboró un informe detallado sobre la estafa sufrida por la actriz Amparo Noguera, evidenciando fallas en los protocolos internos del Banco de Chile. Se detectó una reacción tardía de la entidad bancaria, permitiendo que el fraude superara los $400 millones en efectivo. El informe destaca llamadas fraudulentas al call center y retiros excepcionales de la cuenta de la actriz, sin activarse medidas de bloqueo preventivas. El bloqueo total de los productos bancarios se realizó solo después de la denuncia formal por estafa, sin haberse tomado acciones preventivas internamente.
Como parte de las diligencias investigativas, un informe elaborado por la Policía de Investigaciones (PDI) permitió reconstruir en detalle la estafa que afectó a la actriz Amparo Noguera, revelando una serie de fallas en los protocolos internos del Banco de Chile.
Según antecedentes a los que tuvo acceso Radio Bío Bío, el documento apunta principalmente a una reacción tardía de la entidad bancaria, cuando el delito ya se había consumado.
En concreto, se detectaron alertas que no derivaron en medidas preventivas oportunas, lo que permitió que el fraude se extendiera durante varios días y superara los $400 millones solo en efectivo.
Uno de los aspectos más sensibles del informe surge a partir de la declaración del jefe de Auditoría Forense del banco, César Calderón Ibarra.
El funcionario confirmó que el call center recibió llamados desde un número no registrado, en los que una mujer se hizo pasar por la actriz. Posteriormente, el sistema también registró una llamada real desde el teléfono oficial de la clienta.
Pese a que existía una señal clara de suplantación de identidad, el documento detalla que no se activó un bloqueo inmediato de los productos bancarios, situación que permitió que las operaciones continuaran desarrollándose con normalidad.
En ese contexto, se consigna que Amparo Noguera realizó una serie de retiros sucesivos y excepcionales en efectivo.
La ejecutiva de cuentas, Angélica Cueto, declaró que incluso sugirió mecanismos considerados más seguros, como el uso de vale vista. Sin embargo, la clienta habría insistido en realizar los retiros en efectivo.
Aun así, y pese a lo inusual de las operaciones, estas fueron autorizadas sin que se activara un protocolo especial asociado a una posible estafa o a una eventual situación de coerción.
El informe es categórico al señalar que el bloqueo total de los productos bancarios se concretó recién después de que se realizara la denuncia formal por estafa, y no como resultado de alertas internas previas que pudieran haber frenado el delito con antelación.