Una frase todavía retumba en la memoria del padre de Camila Ugalde: “Tranquilo papá, si la gente cambia”. Con esas palabras, ella defendió a su entonces pareja, Francisco Ramírez, un jinete de carreras a la chilena que poco tiempo después la asesinó.
Precisamente esa promesa hoy contrasta con la condena a presidio perpetuo simple que recibió Francisco por el femicidio que perpetró en diciembre de 2021 en San Vicente de Tagua Tagua, un crimen que remeció a la Región de O’Higgins.
Con ese fallo judicial se puso término a casi dos años de investigación y búsqueda, aunque para la familia de Camila el dolor permanece intacto.
Desde su casa en Romeral, Región del Maule, su padre, Víctor Ugalde, recordó a su hija en conversación con Reportajes T13, rodeado de los objetos que mantienen viva su memoria.
Entre ellos destaca la fotografía junto a “Sarquita”, la primera yegua que le regaló a Camila, un reflejo de que la vida de campo y los caballos eran su mayor pasión.
La última conversación de Camila Ugalde y su padre
Fue justamente ese mundo el que la acercó también a Francisco Ramírez, quien frecuentaba el rancho familiar para galopar caballos. Sin embargo, la relación pronto encendió las alarmas.
“Este cabro venía antes, yo tenía caballos de carrera y él los galopaba porque era livianito. Pero después empezó a robarme cosas y tuve que sacarlo de mi casa”, relató Víctor. Desde un comienzo, aseguró, percibió en él una actitud agresiva.
Según relató, cuando Camila cumplió 18 años decidió irse a vivir con Ramírez. Primero se instalaron en la casa de la madre de él y luego en caballerizas de San Vicente de Tagua Tagua, ligadas a las carreras a la chilena.
Pero, justo antes de partir, su padre intentó advertirle: “Hija, no te vayas con él”. Pero ella lo tranquilizó. “La gente cambia”, insistió. Fue la última conversación que tuvieron.
Un historial de violencia en la pareja
De acuerdo con lo expuesto en el juicio por la PDI, los episodios de violencia comenzaron en ese entorno.
“Al principio eran cachetadas y tirones de cabello, pero después los golpes se hicieron más fuertes: patadas, golpes de puño, incluso frente a personas que asistían a las carreras”, detalló el Subcomisario Pizarro.
Según reportó desde la Fiscalía, testigos protegidos relataron que Camila pasó de ser una joven alegre y sociable a replegarse completamente. “Ingresaba feliz y después ya no saludaba a nadie. Su vida cambió completamente”, sostuvieron.
El 15 de diciembre de 2021, tras perder una carrera, Ramírez habría reaccionado con mayor violencia. “Eso lo ofuscó”, señalaron los investigadores, quienes acreditaron antecedentes previos de agresividad.
Meses después, al no tener noticias de ella, la familia presentó una denuncia por presunta desgracia en julio de 2022.
El 3 de agosto de 2023, tras intensas diligencias, los restos de Camila fueron hallados enterrados frente al dormitorio que ocupaba en las pesebreras.
Un mes más tarde, Ramírez fue detenido en Monte Patria, Región de Coquimbo, donde se mantenía prófugo.
El tribunal lo condenó por femicidio y lo absolvió del delito de inhumación ilegal, al estimar que la ocultación del cuerpo formó parte del mismo crimen. Con esta pena, podrá postular a beneficios carcelarios solo después de 20 años.
“Hasta aquí puedo decir que puedo morir en paz por todo lo que hice buscándola”, afirmó Víctor Ugalde, quien nunca dejó de exigir justicia por su hija.