La trastienda de la audiencia de Nicolás Maduro: peleas, gritos y todo lo que no se pudo ver
Este lunes el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, junto con la exprimera dama, Cilia Flores, se presentaron ante el Tribunal Federal de Nueva York tras su secuestro y detención.
Ambos se declararon inocentes, pero seguirán detenidos y tendrán una nueva entrevista recién el 17 de marzo.
Durante la audiencia, en las veredas del tribunal se reunieron dos grupos de manifestantes.
Uno en contra de la intervención militar en Venezuela y su captura con carteles que decían “Libertad a Nicolás Maduro y Cilia Flores” y “No a la invasión criminal de Trump”. Otro a favor de su derrocamiento, que lo festejaban.
Y por la tensión entre ambos espacios, las fuerzas de seguridad debieron separarlos con vallas.
En el interior de la sala de audiencias, más allá de la prensa, el público fue mayoritariamente adverso a los acusados. Por lo mismo, gacia el final, Maduro tuvo un duro intercambio con uno de los asistentes, que lo responsabilizaba por su detención durante varios meses en 2019.
Mientras entraba a la sala, Maduro asintió con la cabeza a varias personas de la audiencia y saludó en inglés: “Feliz Año Nuevo”.
Al salir, Maduro volvió a saludar a la multitud, pero se puso beligerante cuando un hombre, identificado como Pedro Rojas, de 33 años, le gritó a Maduro que era un presidente “ilegítimo” y que “pagaría” por sus crímenes.
“Soy un hombre de Dios”, respondió Maduro, también a los gritos, y afirmó que era un “presidente secuestrado” y un “prisionero de guerra”. Rojas trabaja actualmente para el partido de derecha venezolano Primero Justicia, consignó DailyMail.
Maduro se declaró no culpable ante la Justicia de EE.UU.
Tras pasar la noche en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, conocido por las duras condiciones de detención, Maduro y la exfuncionaria llegaron a las 7 a los estrados judiciales de Manhattan, escoltados por agentes de la DEA (Drug Enforcement Administration) y vestidos con sacos y pantalones color caqui y zapatillas naranjas.
En el rostro de Flores pudo verse un gran moretón, probablemente producido al momento de su secuestro en Caracas. Por ese golpe y otros recibidos en las costillas, su abogado solicitó que se le realicen radiografías.
La audiencia fue tomada por el juez nonagenario Alvin Hellerstein, quien le permitió a Maduro tener un anotador y una lapicera.
El exmandatario utilizó traductor para escuchar y se expresó en español durante sus declaraciones, por lo que el juez necesitó de un intérprete para entender.
Al ingresar a la sala, Maduro miró a la galería y saludó al público antes de declarar: “Soy inocente”. A continuación agregó: “Estoy aquí secuestrado desde el sábado 3 de enero. Fui capturado en mi casa en Caracas”.
Pero el juez lo interrumpió y le dijo que ya habría “momento y lugar” adecuados para dar su versión de los hechos y le pidió que le confirme su identidad. “Soy Nicolás Maduro Moros”, contestó.
Entre otras cosas, Maduro también llegó a decir que él es “un hombre decente”, que “sigue siendo el presidente de su país” y que “no es culpable” de las acusaciones que le imputa la administración norteamericana.
Maduro es patrocinado por el abogado penalista Barry Pollack, quien anteriormente representó al fundador de Wikileaks, Julián Assange.
En su defensa, Pollack reafirmó que su defendido es “jefe de un estado soberano” y debe tener “todos los privilegios e inmunidad que conlleva”. Además, apuntó que hay “problemas de legalidad con su secuestro militar”.
En tanto, Flores se identificó como la “primera dama de Venezuela” y afirmó que es “completamente inocente”.
Debido a las lesiones que le perpetraron durante su aprehensión en el Palacio Miraflores, su abogado Mark Donnelly denunció que tiene una “fractura o lesiones graves en sus costillas”.
Los cargos contra Nicolás Maduro
El juez le solicitó a los abogados de las dos partes que cooperen para garantizar que la pareja reciba tratamiento.
“Si hay alguna dificultad con respecto a cualquiera de los acusados, hágamelo saber, y haré todo lo posible para asegurar que reciban atención médica completa y adecuada“, indicó Hellerstein.
El expediente contempla cuatro cargos federales contra Maduro: conspiración de narcoterrorismo; y conspiración para la importación de cocaína.
A lo anterior se suma posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos; y conspiración para poseer esos artefactos en apoyo de actividades criminales, además de colaboración con organizaciones calificadas como terroristas por Washington.
En el caso de Flores, las imputaciones refieren a apoyo logístico y financiero a la misma estructura.
El tribunal fijó una próxima audiencia para el 17 de marzo, y no se presentó ninguna solicitud de fianza.