Joe Biden, un exvicepresidente cuya vida ha estado marcada por la tragedia, decidió lanzarse para conquistar su viejo anhelo de ser presidente de Estados Unidos, una apuesta que puede ser lastrada por polémicas recientes sobre sus gestos inapropiados con mujeres y otras antiguas querellas.
Como estaba previsto, Biden oficializó el pasado jueves su candidatura a la Casa Blanca, en nombre de los “valores fundamentales” de Estados Unidos.
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Vicepresidente del gobierno de Barack Obama y actualmente a la cabeza de las encuestas, Biden se tomó su tiempo antes de decidir si se lanzaba, mientras un nutrido grupo de candidatos se conformaba para competir por la nominación de los demócratas para las presidenciales de 2020.
Con un talante franco y una sonrisa amplia, para muchos Biden tiene el gusto tranquilizador de los tiempos en que Estados Unidos vivía en la era de “la esperanza” cuando el país eligió en 2008 al primer presidente negro, en contraste con la división actual con el gobierno del republicano Donald Trump.
Pero tras una larga y fecunda carrera política, a sus 76 años, fue el propio Biden que reconoció que su edad generaba preguntas “legítimas”. Desde entonces, varias controversias han reforzado una idea de que podría ser un político del pasado.
AFP
Una vida marcada de tragedias
Joseph Robinette Biden nació el 20 de noviembre de 1942 en la localidad obrera de Scranton, en Pensilvania. En 1972, poco después de ser elegido para el Senado por el estado de Delaware su mujer Neilia y su hija Naomi, de un año, murieron en un accidente de tráfico.
Aún así Biden decidió asumir sus funciones en Washington, mientras se ocupaba de sus otros dos hijos que resultaron heridos en el accidente. En 1977 se volvió a casar y tuvo una hija.
Lamentablemente en mayo de 2015 su hijo Beau, de 46 años, murió de cáncer. Muy afectado por la pérdida, Biden sopesó lanzarse en la carrera presidencial en 2016 pero finalmente se abstuvo.