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“Me vi fuera de mi cuerpo”: la increíble historia de joven que sobrevivió a tsunami del 27F

tsunami constitucion
Constitución | Flickr

En la Región del Maule un joven periodista disfrutaba de una tradición familiar cerca de la costa de Constitución, cuando una ola de cerca de 14 metros los azotó.

Y es que como cada año desde su nacimiento, Cristofer Espinoza iba con toda su familia a acampar a un islote ubicado a 200 metros cruzando el río Maule, debajo del puente Cardenal Raúl Silva Henríquez.

Ese año no iba a ser la excepción. Habían llegado la noche del 31 de diciembre al lugar y ese 27 de febrero estaban preparando la celebración del fin del verano cuando fue el potente sismo.

El terremoto sorprendió al periodista junto a su polola de aquella época y al centenar de familiares de forma violenta, lo que generó la desesperación de quienes se encontraban en el lugar. “Después del terremoto fue solamente caos, muy pocos logramos mantener la calma”, comentó Cristofer a Página 7 en 2016.

Cuando comenzaron a llegar las primeras olas, Espinoza y su padrino subieron a 70 personas, entre ellas su pareja, en un bote a motor que tenían para llevarlas a un punto más seguro.

“Quedamos veintiuno en la isla, murieron ocho, vivimos trece, dentro de ellos mis hermanos chicos que los pude subir a los árboles, una prima que estaba embarazada que también la pude subir a los árboles y bueno, en ese grupo murieron de mi familia directa dos tíos que eran de Curicó, una tía que yo había subido al bote y que se bajó porque le dio miedo, no apareció nunca más”, recordó.

Pasaron 20 minutos desde que el bote se fue a tierras más seguras cuando una ola de 14 metros de altura tumbó a quienes quedaban en el islote. Cristofer fue arrastrado por la marea, y peor aún, no le permitía salir a la superficie.

Su lucha era en vano, por más que se esforzaba la intensidad de la corriente le impedía salir a flote. Fue en ese momento que decidió entregarse y dejar de luchar.

Me estaba ahogando, me vi fuera de mi cuerpo, cuando me entregué abrí los brazos y en ese momento pasó un tronco por debajo del agua que tenía una rama y no sé dónde habrá chocado que se paró el tronco, y ahí me logró sacar a flote”.

cristofer espinoza

Facebook

Una vez en la superficie Cristofer nadó por cerca de tres horas. “En ese recorrido vi muchas cosas, vi gente muerta, casas flotando, barcos que pasaban por arriba mío, yo me tuve que sumergir, se me enterraron unos palos como lanzas en el pecho, en la pierna, me costaba nadar”, confesó.

La mañana siguiente

Recién a las siete y media de la mañana pudo salir a tierra firme. Tras caminar unos kilómetros por un sendero rural se encontró con un grupo de personas (unos santiaguinos) que lo secaron, le dieron abrigo además de una pastilla para los nervios debido al estado en que se hallaba.

Al amanecer, estas mismas personas lo llevaron hasta el puente que durante años fue un punto de encuentro con su familia. Ahí estaban dos parientes que le informaron que de todo el grupo, dos se encontraban desaparecidos.

A eso de las nueve de la mañana finalmente pudo reencontrarse con su familia y pareja, quienes no creían que había sobrevivido. “Nadie creía primero que yo estaba vivo, porque había pasado mucho rato”, comentó.

Pasaron tres duros días en uno de los cerros del sector, por miedo a que otra ola los alcanzara. Luego bajaron a sus casas, intentando retomar sus vidas.

Proyecto inconcluso

Hace algunos años, Cristofer publicó en el muro de su cuenta de Facebook un mensaje en el cual pedía ayuda a sus contactos para encontrar a esas personas que lo asistieron aquella noche.

Su idea era poder recordar cada detalle de lo que pasó ese 27 de febrero para así poder terminar su libro “Reconstrucción del alma tras el tsunami: Relato de un sobreviviente en Constitución”, el cual había ya había comenzado a escribir.

El joven recuerda que había dos grupos, uno fue el de los santiaguinos que lo asistieron y dejaron en el puente junto a sus parientes, y el otro, unos vecinos con los cuales no había hablado nunca pero que le han ayudado a recordar lo sucedido.

Su prioridad era hablar con los capitalinos, ya que ellos sabían qué pasó desde el momento que salió del mar hasta que llegó al puente. Por este motivo lo volvimos a contactar en el marco de un nuevo aniversario: comentó a nuestro medio que no ha podido culminar su libro, ya que si bien dio con la personas que le tendieron una mano, estas se restaron a aportar su versión de los hechos.