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Basura textil: el nuevo problema tras el megaincendio en Penco por montañas de ropa

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Montaña de ropa en Lirquén
Captura Canal 9
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En sectores de Penco, región del Biobío, tras el megaincendio, se observa una sobreacumulación de ropa donada en mal estado, generando problemas logísticos y de salubridad. Carteles con el mensaje “No más ropa” reflejan la dificultad de clasificar y utilizar adecuadamente las prendas. Residentes alertan sobre riesgos sanitarios y la posibilidad de que la ropa, expuesta a la intemperie, se deteriore aún más con la llegada de las lluvias. Autoridades instan a colaborar responsablemente y canalizar la ayuda a través de vías oficiales para no entorpecer las labores de ayuda en las zonas afectadas.
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Carteles con mensajes como “No más ropa”, cúmulos de prendas de todo tipo y montañas de vestuario sin destino claro marcan el panorama actual en sectores de Penco, región del Biobío, tras la emergencia provocada por el megaincendio.

Si bien la solidaridad ciudadana resultó clave para enfrentar la catástrofe, la donación desregulada de ropa comenzó a generar un nuevo problema para vecinos y voluntarios que trabajan en las zonas afectadas.

En ese contexto, la sobreacumulación de prendas, muchas de ellas en mal estado, dificulta las labores en terreno y complica la logística de ayuda.

No más ropa”, advierten algunos carteles instalados en el sector, en respuesta al desorden generado y a la imposibilidad de clasificar adecuadamente todo lo donado.

Según relataron residentes, gran parte del vestuario no se encuentra en condiciones de uso, lo que derivó en la formación de focos de basura textil, informó BioBioChile.

Desde el lugar también alertaron sobre los riesgos sanitarios asociados a esta situación. La acumulación de ropa sucia o deteriorada podría atraer roedores y agravar las condiciones de salubridad en sectores que ya enfrentan las consecuencias del incendio.

A este escenario se suma un nuevo factor de preocupación: la eventual llegada de las lluvias. De acuerdo con lo expuesto por vecinos y voluntarios, la ropa permanece a la intemperie, por lo que podría mojarse, deteriorarse aún más y quedar completamente inutilizable.

Frente a esta realidad, autoridades y organizaciones de apoyo reiteraron el llamado a colaborar de manera responsable, informándose previamente sobre qué insumos resultan realmente necesarios y canalizando la ayuda exclusivamente a través de vías oficiales, con el fin de no entorpecer el trabajo en las zonas siniestradas.