Papá denunció que su hijo con TEA falleció tras recibir tres inyecciones en Cesfam: “Me lo mataron”
La muerte de Cristián, un niño de 12 años con Trastorno del Espectro Autista (TEA), ocurrida justo antes de Navidad, conmocionó profundamente a su familia y a la comuna de Puente Alto. Su padre, Ángel Herrera, denunció una grave negligencia médica ocurrida en la urgencia de un Cesfam del sector de Bajos de Mena, acusando además una vulneración directa a la Ley TEA durante la atención de su hijo.
Según relató a 24 Horas, el menor sufrió una descompensación asociada a su condición. “Estaba como un poquito ido, pero siempre con conciencia y pálido”, recordó. El padre explicó que, al llegar a ver a su hijo, este reaccionó al verlo. “Cuando yo llegué, él se paró, me abrazó y yo lo tomé en brazos y lo llevé al Silva Enríquez”, relató.
Sin embargo, una vez en el Cesfam, la situación se tornó crítica. Herrera aseguró que no se le permitió acompañar a su hijo durante la atención, pese a que la Ley TEA establece que los tutores o responsables deben permanecer junto a niños y adolescentes con esta condición durante todo el proceso de atención médica.
“Me dejaron en el pasillo verde con cuatro guardias, dos al costado de acá, dos al costado de allá, y un funcionario policial de turno que estaba en la ventanilla de atención”, recordó el padre, quien insistió en que su presencia era fundamental.
“Si el niño entra en una descompensación, nosotros teníamos que estar con él. Si mi hijo entraba en un episodio de preinfarto, tenemos que estar con él. La Ley TEA a nosotros nos respalda en todo sentido. Aparte, mi hijo era menor de edad”, enfatizó y aseguró que ningún médico se acercó a hablarle, ni le preguntaron si era alérgico a algún fármaco.
No obstante, lo más grave, según su denuncia, ocurrió posteriormente. Herrera acusó que al niño se le administró una mezcla de tres fármacos mediante inyección, sin que él ni la madre del menor fueran informados o autorizaran el procedimiento, lo que desencadenó un paro cardíaco.

“Llegaron y ni siquiera nos pidieron autorización a nosotros como papás. Ellos llegaron y tomaron prácticamente como si fuera un estudio a mi hijo”, sostuvo.
El padre también afirmó que, de acuerdo con la ficha clínica, cuando su hijo fue subido a la ambulancia para ser trasladado hasta el Hospital Sótero del Río, el menor ya se encontraba sin signos vitales. En dicho recinto, trataron de reanimarlo por 23 minutos.
Según un papel que le otorgó una paramédico del hospital, al niño le aplicaron diazepam, midazolam y rocuronio, por vía intravenosa. “Ella me indicó que me lo habían matado allá”, expresó el papá de Cristián.

Frente a la gravedad de los hechos denunciados, la Corporación Municipal de Puente Alto adoptó medidas administrativas. Según se informó, se destituyó de su cargo al jefe de la red de urgencia de la comuna y se separó de manera preventiva a todo el personal de turno que participó en la atención del niño, mientras se desarrolla el sumario correspondiente.
El caso abrió un fuerte cuestionamiento sobre el cumplimiento de la Ley TEA en los centros de salud y la forma en que se abordan las urgencias médicas de niños con esta condición.

“Necesito justicia para nuestra familia y nuestros hijos, y que a nadie más le pase”, comentó el padre del niño que, según su papel de defunción, murió de un edema pulmonar, pero que esperan el informe del servicio médico legal.