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Padre del piloto de la tragedia del Chapecoense también había muerto en un accidente aéreo

AFP PHOTO | Raul ARBOLEDA
AFP PHOTO | Raul ARBOLEDA

Miguel Quiroga, el piloto boliviano, del avión de la Aerolínea LaMia que se estrelló contra el cerro La Gorda en La Unión, Atioquía, Colombia, transportando a la delegación del club brasileño Chapecoense fue una de las 71 víctimas del accidente.

Micky, como le decía sus cercanos cariñosamente, murió a los 54 años, con apenas un año más que su padre, Orlando, que falleció en muy similares características en 1963, cuando tenía 53, y Miguel era sólo un bebé.

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Según consignó ABC España, Orlando Quiroga, piloto, murió en un accidente en Caranavi, una localidad en Bolivia, donde incluso le pusieron su nombre al estadio de la localidad, que hace unos meses fue remozado completamente, por su intenso amor por el fútbol. Una coincidencia más con su hijo, que también era ferviente fanático del denominado deporte rey.

A pesar de sólo tener un año cuando el dramático accidente le arrebató a su padre, Miguel siempre quiso seguir sus pasos, por lo que se transformó en piloto y llevó su sueño lejos.

“Después de la muerte de mi papá, mi madre, Ilse Menacho, regresó a Cochabamba y años más tarde se casó con otro piloto, Abraham Prada, que trabajó en Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) y luego fundó su propia empresa de aviones de carga. Hemos crecido entre aeronaves. Mi hermano mayor, Edgar, es un piloto, vuela en Amazonas. Yo soy un piloto, mi sobrino es un piloto, mi hijo, también – somos una familia de pilotos”, explicaba Micky en una entrevista concedida el año pasado, en su condición de copropietario de la aerolínea LaMia.

Con el paso de los días se irán esclareciendo las reales causas del dramático accidente que le quitó la vida a 71 personas y casi un equipo completo de fútbol.