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La Brigada Investigadora de Delitos Económicos (Bridec) de la PDI arrestó al octavo implicado en la estafa millonaria a Amparo Noguera, donde perdió $700 millones de pesos. El detenido, Alejandro Scot Acuña Montero, de 24 años, es el último de una banda de 11 miembros que se dedicaba a estafas tipo ‘cuento del tío’. La organización, compuesta por reos y personas en libertad, operaba contactando a víctimas haciéndose pasar por ejecutivos bancarios y logrando que entregaran dinero y bienes de valor. La PDI detuvo a otros siete implicados en Santiago, La Serena e Iquique, todos chilenos.
La Brigada Investigadora de Delitos Económicos (Bridec) de la PDI detuvo al octavo involucrado en la millonaria estafa a Amparo Noguera, en la que la actriz perdió $700 millones de pesos.
En la calle Mataquito de La Pintana, los detectives detuvieron a un sujeto de 24 años, identificado como Alejandro Scot Acuña Montero, de nacionalidad chilena.
En total son 11 los miembros de la banda, de los que tres ya estaban en prisión. La organización criminal se enfocaba en realizar estafas y la conformaban reos y otras personas que estaban libres.
De los otros siete involucrados en la estafa a Amparo Noguera, detuvieron a cuatro en Santiago, dos en La Serena y uno en Iquique. En detalle, eran tres mujeres y cuatro hombres, todos de nacionalidad chilena.
PDI explicó cómo operaba la banda que estafó a Amparo Noguera
El jefe de la Bridec Metropolitana, subprefecto David Castro, explicó que “se logró establecer una agrupación delictual, que se dedica al delito de estafas en la modalidad ‘cuento del tío’ con falsos ejecutivos bancarios”, consignó Emol.
“Estas personas contactaban a víctimas, señalándoles que terceras personas querían acceder a sus cuentas bancarias, y que ese ejecutivo bancario que lo estaba contactando estaba monitoreando esto junto a personal de la PDI y a personal de la Comisión para el Mercado Financiero“, agregó.
Además, el subprefecto detalló cómo retiraban el dinero. “Se solicitaba que, para evitar el fraude, retiraran su dinero de los bancos, y que este mismo tenía que ser entregado a personal de la PDI que concurriría a los domicilios a buscarlo. De esta manera, las víctimas entregaban el dinero, además de sus productos bancarios, y otras especies de valor que mantenían”.
“Utilizaban las tarjetas de crédito o débito, que son los productos bancarios, para efectuar compras, ya sea físicas o por Internet, y también giros de dinero. Y por otra parte, el dinero que estas personas obtenían en efectivo lo utilizaban también para comprar diferentes bienes, tales como vehículos e incluso propiedades. Estos bienes quedaban a nombre de terceras personas, conocidos como ‘testaferros’, para que ellos no figuraran con ningún bien propio”, cerró.