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¿Por qué una simple gorra podría significar una amenaza a candidatura de Michelle Bachelet a la ONU?

¿Por qué una gorra podría significar una amenaza a la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU?
EFE | AGENCIA UNO
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Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, el embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz, sorprendió al mostrar una gorra con la inscripción “Make UN Great Again”, señalando un posible cambio en la postura estadounidense hacia la organización. Esto evidencia un interés de Washington en reformar la ONU y ejercer un mayor control político. La nominación de Michelle Bachelet como potencial sucesora de António Guterres se ve amenazada por este nuevo escenario, donde el respaldo de las grandes potencias será determinante, y surgen otros candidatos como Rafael Grossi. La incertidumbre sobre el futuro de la Secretaría General incrementa la tensión en la competencia.
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La imagen dio la vuelta al mundo y no dejó espacio para dudas. En plena Conferencia de Seguridad de Múnich, frente a jefes de Estado, ministros y líderes, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, sacó una gorra azul y la mostró sin decir un discurso formal.

La frase estampada capturó todas las miradas: “Make UN Great Again”.

El gesto, que el diario El Mundo interpretó como un mensaje político directo, dejó claro que Washington no piensa mantener intacto el actual sistema multilateral.

La consigna replica el lema que llevó de regreso a Donald Trump a la Casa Blanca y que marcó su movimiento.

Esta vez, sin embargo, el foco no apunta a la política interna estadounidense, sino al corazón de Naciones Unidas.

Waltz reforzó en Múnich la idea de que Estados Unidos quiere que la ONU “vuelva a lo básico”, reduzca su estructura y priorice intereses estratégicos concretos por sobre lo que consideran una burocracia autónoma.

Diplomáticos europeos leyeron el gesto como una advertencia: Washington busca rediseñar el organismo desde dentro y ejercer un control político más directo.

Ese nuevo escenario impacta de lleno en la carrera por la Secretaría General. Aunque la Asamblea General vota formalmente, el verdadero filtro opera en el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos ejerce poder de veto.

En la práctica, ningún candidato llega al cargo sin el consentimiento explícito o implícito de Washington.

El obstáculo para candidatura de Michelle Bachelet a la ONU

Allí surge el principal obstáculo para Michelle Bachelet, nominada el 2 de febrero de 2026 como carta chilena para suceder a António Guterres cuando su mandato termine el 31 de diciembre.

Su trayectoria como expresidenta y ex Alta Comisionada de Derechos Humanos le entrega respaldo regional, pero el nuevo clima político altera las proyecciones.

Chile no impulsa esta candidatura en solitario. México y Brasil apoyan la postulación con la intención de posicionar a América Latina en la conducción del principal organismo multilateral.

Además, crece la presión internacional para que una mujer asuma por primera vez la Secretaría General. Sin embargo, el respaldo regional no garantiza el resultado.

La correlación de fuerzas entre las grandes potencias define el desenlace, y el rol de Estados Unidos pesa más que cualquier declaración pública.

La competencia tampoco ayuda. El argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, también oficializó su candidatura.

Su perfil técnico y experiencia en negociaciones complejas atraen apoyos diversos. Incluso podría sumarse Rebeca Grynspan, lo que fragmentaría aún más el bloque latinoamericano.

Expertos advierten que el panorama aún no se cierra. Edgardo Riveros, quien conversó con BioBioChile, sostuvo que estas candidaturas “no se proyectan en función solo de la coyuntura”.

No obstante, reconoció que “sabemos que uno de los elementos con los cuales uno tiene que contar (…) es la incertidumbre que despiertan las acciones del gobierno de Estados Unidos”.

Por su parte, Paz Zárate afirmó que “es muy temprano para especular” y que las potencias esperarán a que el cuadro completo de postulaciones se defina.

Sin embargo, a su juicio, “los hechos valen más que las palabras”, especialmente cuando Trump impulsa instancias alternativas como la llamada “Junta de Paz”, lo que agrega aún más tensión a una carrera que ya se volvió cuesta arriba para Chile.