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Posible masacre de los 43 estudiantes desparecidos en México, conmociona al país

Pedro Pardo | AFP
Pedro Pardo | AFP

Presuntos narcotraficantes detenidos confesaron la masacre de los 43 estudiantes desaparecidos tras un conflicto entre la policía local y narcotraficantes, hace un mes y medio.

La trágica noche del 26 de septiembre en la ciudad de Iguala, en el estado de Guerrero, al sur de México, policías locales atacaron a alumnos de la combativa escuela de magisterio de Ayotzinapa que recaudaban fondos en la ciudad, por orden del ahora ex alcalde detenido, pues quería evitar que sabotearan un acto público de su esposa.

En esos ataques fallecieron seis personas y desaparecieron 43 alumnos, la mayoría de entre 18 y 21 años, que según confesiones de otros detenidos habrían sido entregados por policías a sicarios de Guerreros Unidos.

Tras casi un mes y medio de investigación, la fiscalía general mexicana compartió el viernes la escalofriante declaración de tres sicarios del cártel Guerreros Unidos que confesaron haber matado a los estudiantes y quemado sus cuerpos durante 14 horas para luego arrojar sus restos calcinados a un río, informa la agencia AFP.

Una revelación que los padres de las víctimas se niegan a creer hasta que haya pruebas.

Hasta ahora, la fiscalía sólo había logrado reconstruir parte del crimen, calificado por Human Rights Watch (HRW) como uno de los “más graves registrados en la historia contemporánea de México y América Latina“.

Considerando que este caso que conmocionó al mundo ya escapa de promesas como las de Peña Nieto de hacer justicia, para el historiador Lorenzo Meyer, ahora “lo importante es cómo va a reaccionar la sociedad mexicana. ¿Va a seguir tan apática como por años lo fue? ¿Tan acostumbrada a que así son las cosas?“.

El estado de ‘shock’ espero que no sea sólo mío, sino que sea compartido por mis conciudadanos. Si esto no produce un ‘shock’ entre nosotros, ya nada lo puede producir”, dijo Meyer a la AFP.

Más de 80.000 personas han sido asesinadas en México y otras 22.000 han desaparecido desde que el expresidente Felipe Calderón lanzó el combate militar contra los cárteles en 2006.

Los padres no descansarán

Por el momento, los padres de los estudiantes son los primeros en prometer no “bajar la guardia” ante el nuevo giro en las investigaciones al que no dan crédito.

En base a la confesión de los tres sicarios mostrada parcialmente en vídeos, el viernes, el fiscal general Jesús Murillo Karam explicó que los jóvenes fueron trasladados la noche del 26 de septiembre a un apartado basurero de la localidad de Cocula (vecina a Iguala), lugar al que algunos llegaron muertos por asfixia y donde mataron al resto.