VER RESUMEN

Resumen automático generado con Inteligencia Artificial

Las nuevas revelaciones en el caso de la exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, generan tensión en el ámbito judicial. El exdiputado Gabriel Silber declaró que Vivanco habría liderado gestiones para modificar la composición de la Tercera Sala del máximo tribunal, presionando para acusar a otros ministros y así tomar el control. Según Silber, el plan incluía recusaciones con la participación de la ONG ‘Quiero Vivir Sin Delincuencia Ni Corrupción’, a la que Vivanco habría proporcionado antecedentes para inhabilitar a sus colegas. Además, se menciona una reunión en la casa de Eduardo Lagos donde Vivanco expresó preocupación por chats con Luis Hermosilla, y días después se habría intentado impedir su divulgación.

Desarrollado por Bío Bío Comunicaciones

Nuevas revelaciones conocidas en las últimas horas volvieron a tensionar el escenario judicial que rodea a la exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, luego de que se difundieran declaraciones prestadas ante la Fiscalía por el exdiputado Gabriel Silber.

En su testimonio, Silber situó a la exmagistrada en el centro de una serie de presuntas gestiones orientadas a modificar la composición de la Tercera Sala de la Corte Suprema, consignó Ciper.

Según expuso, Vivanco habría ejercido presiones para impulsar acusaciones contra otros ministros con el objetivo de asumir el control de dicha instancia del máximo tribunal.

De acuerdo con su relato, el plan contemplaba la presentación de recusaciones destinadas a inhabilitar a integrantes de la sala, utilizando como vehículo a la ONG ‘Quiero Vivir Sin Delincuencia Ni Corrupción’.

Silber, quien fue socio de Mario Vargas y Eduardo Lagos, ambos imputados y formalizados, afirmó además que los antecedentes utilizados para sustentar estas recusaciones habrían sido entregados por la propia Vivanco a Lagos, apuntando directamente contra sus compañeros de sala.

Otro de los episodios relatados por el exparlamentario se remonta a una comida realizada en la casa de Eduardo Lagos, instancia en la que habrían participado Vivanco, Vargas y él.

En ese encuentro, según declaró, la exministra habría manifestado su preocupación por la eventual aparición de chats con Luis Hermosilla.

Siempre según la versión entregada a la Fiscalía, días después de esa reunión, Lagos habría instruido a Vargas para interponer un recurso con el fin de impedir que dichos chats salieran a la luz pública.