Un vuelco podría dar el caso derivado del homicidio de un hombre en el área rural de la comuna de Lonquimay. Existe una tesis que afirma que la muerte de la víctima no derivó de los golpes que recibió, sino que de las lesiones sufridas al caer y golpearse la cabeza.

Los hechos ocurrieron el pasado 23 de octubre en el sector Mari Menuco Alto, cuando una mujer llegó al domicilio que compartía con su pareja para retirar sus pertenencias, ya que tenían problemas de violencia intrafamiliar.

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La joven acudió acompañada de su padre y uno de sus hermanos: Manuel Cañumir Nahuelcura (67) y Ángel Cañumir Cheuquellán (36).

Una vez en el lugar, habrían sido increpados y agredidos con un arma de fuego por Antonio Cañumir Cañumir (77), suegro de la mujer. Esta situación derivó en una riña en la que intervino primero Manuel Cañumir y luego su hijo, lo que habría generado la caída del agresor quien quedó inconsciente siendo derivado al Hospital de Lonquimay, donde murió por una fractura de base de cráneo.

A juicio de la defensa de ambos imputados, correspondería a una legítima defensa y lo que se denomina un homicidio preter intencional, es decir, que la intención de los agresores no fue terminar con la vida de la víctima.

El abogado defensor penal licitado, Iván Espinoza, dijo que logró que la Corte de Apelaciones de Temuco los dejara sujetos a arresto domiciliario, rechazando la prisión preventiva pedida por la Fiscalía.

Ambos imputados permanecen por tanto con arresto domiciliario en el sector Cruzaco, mientras la causa sigue y se esperan los informes periciales pedidos tanto por la Fiscalía de Curacautín, como por el equipo defensor.