No es la primera vez que los duques de Sussex rompen el protocolo real. Apenas llegaron a su tour por África bailaron al ritmo de los tambores con las personas que los recibieron, olvidando que tienen prohibido bailar en público.
En esta oportunidad la esposa del príncipe Harry volvió a inquietar a la Reina Isabel, atrayendo todos los focos mediáticos por la utilización de una vestimenta vetada.
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Según consignó el medio Soy Carmín, Meghan sacó tiempo de su ajetreada agenda para rendir tributo a una universitaria, quien fue violada y brutalmente asesinada por un empleado de la oficina de correos: “La duquesa de Sussex ha atado un lazo en el lugar en el que la estudiante de Ciudad del Cabo de 19 años Uyinene Mrwetyana fue asesinada el mes pasado para mostrar sus respetos y su solidaridad con todos aquellos que se han levantado contra la violencia de género y el feminicidio”, difundieron en su Instagram oficial.
Para la ocasión Markle se vio de lo más casual, combinó un top blanco de tirantes con los vaqueros y su cabello suelto, dando una imagen fresca. Pese a su noble acción, la royal desentonó con la corona por llevar unos jeans, sumando una molestia más con la monarca.
En la publicación también se informó que la duquesa habló con la madre de Uyinene esta semana para transmitir sus condolencias. Cabe mencionar que en la Ciudad del Cabo se han registrado protestas por la gran cantidad de casos de violencia de género en Sudáfrica.