Pese a que en estos tiempos modernos las distintas monarquías han dado señales de renovación, debido a que existe una nueva camada de príncipes y princesas jóvenes que de seguro marcarán la diferencia, para los más antiguos existen códigos o normas inamovibles.

Tal es el caso de la reina Isabel II, quien entre miles de otras reglas, exige que se cumpla una muy particular con toda la comida que ella prueba a diario.

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Al menos así quedó en evidencia en el documental Secretos de la Cocina Real, donde han revelado que existe el temor real de que la reina de Inglaterra sea envenenada, por lo que deben llevar a cabo una exigente rutina de seguridad, según consignó Vanitatis.

Además, cuando se celebran distintos banquetes estatales en los que se reúnen diversas personalidades ya sea del área política o económica, entre otras, también es indispensable que se lleve a cabo este protocolo.

Así, para evitar que alguien envenene la comida de la reina, un miembro del personal del palacio de Buckingham, elige al azar cualquier plato preparado por el chef. De este modo, nadie sabrá hasta el final cuál será el plato que comerá la Reina.

Otro aspecto que reveló este documental es que cuando la monarca comparte alguna cena familiar u oficial, todos los comensales deben permanecer de pie hasta que la reina se siente.

Y una vez sentados, los mismos deberán a que la madre del príncipe Carlos pruebe su comida, para luego comenzar a comer. Asimismo, deben comer al mismo ritmo que ella, pues nadie puede terminar su plato antes o después de Su Majestad.

Todos los menú son elegidos por la Reina, y dentro de sus alimentos “vetados”, se encuentran el ajo y la cebolla.