Meghan Markle, el príncipe Harry y su hijo Archie llegaron este lunes a Ciudad del Cabo en el marco de su primera gira por África en familia.

Este miércoles tuvieron una nueva jornada de actividades, entre ellas un encuentro con el Premio Nobel de la Paz y arzobispo, Desmond Tutu, el que llamó particularmente la atención pues estuvo presente el pequeño Archie, siendo esta su primera salida oficial.

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Más tarde Harry tomó un vuelo a Botsuana para cumplir otros compromisos, mientras que Meghan permaneció en la ciudad sudafricana, según consignó la revista Vanity Fair.

Allí la duquesa se reunió en Woodstock Exchange con mujeres emprendedoras en el marco del proyecto Work in Progress y conversó sobre su rol como integrante de la realeza y como madre, confesando que algunos días son bastante difíciles por su trabajo en la monarquía.

“Solo llevamos cinco meses. Ser una madre trabajadora y viajar con un bebé es demasiado, pero resulta muy emocionante. Hay días en los que hay muchas cosas que tener en cuenta, pero cuando conoces a alguien y generas un impacto en ellos, resulta muy gratificante”, afirmó.

Por último, en la actividad participaron madres con sus hijos y por ello en el piso habían juguetes. Es así como Meghan rompió el protocolo e invitó a todas las participantes a que se sentaran en el suelo con ella para que los bebés pudiesen divertirse.

“Creo que si estuviera Archie (aquí), con todos esos juguetes en el medio y yo sentada en una silla, él sentiría que es injusto”, comentó Markle entre risas.