Acoso escolar: jóvenes refregaron deposiciones de perro en la cara a una niña de 13 años
Hannah Dutton, una linda colorina de 13 años, regresaba felizmente a casa luego de un día más en la escuela secundaria Laurence Jackson, en la tranquila ciudad dormitorio de Guisborough, ubicada en el condado Yorkshire del Norte (Inglaterra).
Nada había de nuevo ni distinto, era una tarde común y corriente y todo parecía estar bien, pero, a pocos pasos de llegar a casa, todo se tornaría negro.
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Hannah se encontró con un grupo de muchachos que se ensañaron con ella sin motivo alguno, dejándola bañada en barro, un mar de lágrimas y algo aún más terrible.
La tomaron y la arrastraron por los matorrales del sector y lanzaron su mochila lejos, en un ataque brutal y completamente sin sentido, pero pronto vendría lo peor.
Luego de insultarla y arrastrarla por el pasto, uno de los matones, con guantes de cirujano puestos, tomó deposiciones de perros. Este las lanzó y refregó en la cara de la pequeña, que no pudo defenderse.
Cuando se fueron los abusivos jóvenes, Hannah al fin pudo levantarse y se fue corriendo entre lágrimas a su casa. Al llegar dijo a sus padres ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’.

Hannah Dutton
“Me sentí sorprendida, enojada y muy asustada. Sólo espero que atrapen a los que hicieron esto”, señaló valiente la muchacha a Gazette.
Su madre asegura que esto fue definitivamente un ataque deliberado, porque todo estaba fríamente calculado, incluso llevaban los guantes plásticos.
Junto con hacer la denuncia a la policía, cuenta que todo pudo haber sido aún peor de no ser por una misteriosa mujer que paseaba a su perro que hizo que los tipos escaparan, señaló Mirror.
“Me ha impactado y me dan ganas de llorar. Siento mucha maldad en estos muchachos. Lo que han hecho es no sólo un juego de niños, es un crimen”, asegura la madre de Hannah, Deborah, de 48 años.

Hannah y Deborah Dutton
Mientras la policía y la escuela de la pequeña están recolectando información y antecedentes y las cámaras de seguridad de una tienda cercana podrían ser clave para reconocer a los malvados jóvenes, de entre 13 y 15 años, que vestían trajes verdes a la hora del desquiciado ataque contra la bella colorina, que cuenta con el apoyo de sus amigos.
“Mis amigos han sido geniales y me han dicho que van a cuidarme, pero yo realmente no quiero meter a nadie en demasiados problemas o causar molestias. Sólo quiero que los que me atacaron vean el malestar que me han causado”, confiesa Hannah, que ya volvió a clases pero con el temor de caer nuevamente en las garras de estos violentos matones.