Pancho Saavedra no solamente ha crecido en los profesional con su exitoso programa Lugares que Hablan en Canal 13, sino que además en lo que respecta a su vida personal.

Así lo comprobó este viernes 29 de julio en el matinal Bienvenidos, en donde fue capaz de hablar de su infancia y de sus dolorosas experiencias, arrepintiéndose de una en particular, la que involucraba a su madre.

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La situación que impulsó su mea culpa lo persiguió durante años, superándola recién luego de 30 años.

“Yo me acuerdo que mi mamá trabajaba en la caja de la carnicería que tenían mis abuelos. De pronto estábamos en el colegio y todos empezaban ‘¿qué hace tu mamá?’. ‘No, mi mamá es dueña de casa’, ‘no, mi mamá hace esto’, ‘no, mi mamá hace esto otro’, o es profesional, o tiene un título, o es enfermera o es doctora”, comenzó a decir el periodista luego de que Tonka Tomicic le preguntara por la época que más le costó.

A esto, añadió que “Y cuando me preguntaban, yo nunca decía que era cajera de una carnicería, porque sentía que iba a ser, de alguna manera, mirado en menos por mis compañeros. Nunca dije eso. Siempre dije ‘es que mi mamá ayuda en los negocios familiares’. Siempre como que intentaba adornar eso o esconderlo. ¿Y sabes qué? Yo me arrepiento profundamente”.

Por lo demás, señaló que aún se siente ‘podrido’ por haber reaccionado así en su juventud, pues reconoce que en aquel momento fue un “pendejo ridículo”, pero que aún así se castigó durante muchos años y que incluso cree que todavía lo sigue haciendo.

“Todavía sigo diciendo por qué, si mis papás me enseñaron el amor por el trabajo. Yo creo que si soy un gallo trabajador hoy día, es por ellos, por verlos a ellos. Claro, como que fui creciendo con esa sensación de angustia”, expresó a los integrantes del panel.

A la vez, indicó que recuerda que sus papás siempre llegaban tarde para las navidades, los años nuevos y otras festividades, pues siempre se encontraban trabajando. En cambio, los padres de sus primos estaban puntuales para la cena, duchados y arreglados, pasándolo bien.

“Yo veía cómo mis primos tenían una cantidad de regalos, una cantidad de cosas que yo no tenía. Y eso me hizo crecer sintiendo como angustia, como pena”, agregó.

Sin embargo, confesó que en su momento sí lo habló con sus padres y les preguntaba el porqué, aclarando que hoy ya no le duele, pero que en su infancia sentía que la vida era injusta y desigual, dándose cuenta luego que sí lo es.