“Gracias mi guerrero por luchar así”: El mensaje de Leonor Varela a su hijo por cumpleaños
El 20 de noviembre de 2012 nació Matteo, hijo de la actriz nacional Leonor Varela y del productor argentino Lucas Akoskin, el que llegó a cambiar completamente sus vidas.
Cuando el pequeño tenía 10 meses, Leonor dio a conocer una información que se tenían bastante reservada como familia y que tenía relación con una enfermedad que afectaba a su hijo: leucodistrofia.
A través de una entrevista concedida a la revista Ya en 2013, ella comentó lo siguiente: “Mi hijo es un guerrero y por eso hoy quiero hacer pública esta batalla que combatimos puertas adentro hace ya cinco meses”.
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A cuatro años de su nacimiento, la actriz compartió unas bellas imágenes de la celebración de su cumpleaños, la que realizó en un zoológico, en Estados Unidos.
“¡¡Feliz cumple Matteo de mi corazón!! Ya 4 años que estás aquí enseñándome a ser la mejor versión de mi posible. ¡¡Gracias mi guerrero por luchar así!!”, fue el mensaje con el que la actriz acompañó una de las postales que subió a Instagram:
Definitivamente el pequeño y luchador Matteo tuvo un día increíble, el que su madre resumió en este collage: ¡Sigue combatiendo!
Leucodistrofia
Según explica la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU, “la leucodistrofia es una enfermedad rara que afecta las células del cerebro. Específicamente, la vaina de mielina, el material que rodea y protege las células nerviosas. El daño en la vaina hace más lentos o bloquea los mensajes entre el cerebro y el resto del cuerpo. Eso conduce a problemas de movimiento, habla, vista, audición, desarrollo mental y físico“.
“La mayoría de las leucodistrofias son genéticas. Suelen aparecer durante la infancia o la niñez. Pueden ser difíciles de detectar anticipadamente porque en el inicio los niños parecen sanos. Sin embargo, los síntomas empeoran gradualmente con el tiempo”. No existen curas para ninguna de las leucodistrofias.
Cuando Leonor se enteró de esta enfermedad, expresó que “sentí todo mi cuerpo interno licuarse y desmoronarse al suelo (…) Fue un golpe colosal que no puedo recordar sin que se me anude la garganta y se me llenen los ojos de lágrimas”. A esto agregó que “no hay tratamiento, ni cura conocida hasta ahora. La genética está realmente en pañales hoy en día. La medicina tradicional no tiene nada que ofrecernos”, agregó.