Hertfordshire, Inglaterra, es el escenario de la hermosa historia de Katie Beadle, una muchacha de tan sólo 17 años que venció la enfermedad y las burlas en las escuela para cumplir su sueño.
Cuando tenía 14 años y acosada por sus odiosos compañeros que la trataban de obesa y ballena varada, además de decirle que tenía que bajar de peso, la bulimia se hizo parte de la vida de esta hermosa adolescente que comenzó a creer que las bromas y pesadeces eran una realidad.
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“Era un poquito rellenita cuando estaba creciendo pero ahora que veo las fotos de ese tiempo definitivamente no era grandota. Nunca usaba maquillaje y la gente me decía que me veía fea y eso realmente me comenzó a bajonear. Me hacía dudar de todo y al final luego de que me dijeran que era gorda tantas veces, comencé a creerlo yo misma”, recuerda Katie.
Luego de contraer un virus estomacal, la chica desarrolló una bulimia al percatarse de que bajaba de peso rápidamente vomitando. Pronto lo empezó a hacer a propósito y aunque sus padres la continuaban llevando al doctor porque pasaba ‘enferma’, ella no se atrevió a decir la verdad.
Bajó de 63 kilos a cerca de 45 y tuvieron que pasar más de 6 meses de torturar su propio cuerpo para que pudiera decirle a sus papás lo que le estaba pasando.
Hoy sigue recuperándose, aunque ya alcanzó un peso saludable de 55 kilos para sus 173 centímetros de estatura y dejó las ‘malas costumbres’. No sabe si se recuperará completamente, pero hay algo claro, alcanzó su sueño.
De pequeñita se imaginaba en revistas, comerciales y pasarelas, ella quería ser modelo y aunque sus molestosos compañeros la hicieron dudar, finalmente les calló la boca y hoy deslumbra con su figura y desplante, luego de que un fotógrafo profesional la descubriera cuando trabajaba en un restaurante.
“Todavía no estoy 100 por ciento feliz con mi cuerpo y no sé si alguna vez lo estaré, pero el modelaje me ha ayudado mucho con mi confianza. Creo que una vez que pasas a través de algo como lo que yo viví y te dicen constantemente que no eres lo suficientemente buena, eso cambia tu forma de pensar. Los sobrenombres que me pusieron eran tan horribles… yo trato de olvidar, pero es muy difícil. Pueden haber sido palabras típicas de los ‘matones’ como ‘gorda’ y ‘fea’, pero que en realidad me llegaron”, confiesa la bella Katie, que se prepara para estudiar psicología forense mientras se dedica ‘medio tiempo’ al modelaje, sin descartar hacerlo su profesión en el futuro.
“Quiero que la gente sepa que no deben dejarse intimidar por los bullies, ni que las burlas se interpongan en el camino para lograr sus sueños. Ser modelo me ha ayudado mucho, ahora me acepto como soy y aunque nunca pueda tener una recuperación completa de esta enfermedad, estoy mucho más feliz de lo que era”, concluye la joven, que además participa en campañas para promover a personas discapacitadas a participar del mundo de la moda, al igual que aquellas que ayudan a chicas a abrir los ojos y ver el mundo y a ellas mismas como realmente son, hermosas. Katie cumplió su sueño y tapó las bocas de quienes la hicieron sentir en el ‘infierno’.