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El capítulo 80 de El Internado destacó por emociones profundamente humanas entre Arenita y Furia, revelando vulnerabilidades y reconciliaciones. Tonka Tomicic lideró una dinámica donde los participantes se miraron al espejo en duplas, generando un momento impactante cuando Arenita confesó su lucha emocional en Yingo, sus arrepentimientos estéticos y cómo llegó a tener intentos de suicidio. La casa se estremeció al escuchar su relato, marcado por dolor y superación.
El más reciente capítulo 80 de El internado estuvo marcado por emociones profundamente humanas, que revelaron el lado más sincero y vulnerable de Arenita.
Todo ocurrió a partir de una emotiva dinámica encabezada por Tonka Tomicic, quien invitó a los participantes a mirarse al espejo en duplas y decir en voz alta lo que realmente veían.
El momento más impactante llegó cuando Arenita y Furia quedaron frente a frente. Ambas habían protagonizado tensiones y desencuentros a lo largo del programa de telerrealidad, pero el espejo les dio un respiro.
Furia, lejos del enfrentamiento, mostró empatía: “Siento que le pasó algo que la lastimó mucho o no sé qué es. Igual pudimos ver su foto de niña y me llamó la atención cuando miró a la niña (su foto) y le dijo ‘no hay que hacer más maldades porque ya no hace falta"”.
Arenita, conmovida, reconoció que hoy “puedo mirarme con tranquilidad” en el espejo, lo que no siempre fue así. Recordó su paso por Yingo, cómo le afectó su relación con Karol Lucero y la presión que sintió entonces. Su relato estremeció la casa.
“En la época de Yingo no me gustaba mucho mirarme, me comparaba mucho, me sentía menos, que era diferente. Después pasé por una etapa donde me operé entera, me arrepiento de haberme puesto siliconas y un ácido que me puse en los labios hace mucho tiempo atrás, que supuestamente se iba a disolver y nunca se disolvió y quedó para la ca…”, confesó.
“Y tatuajes que me hice, este de un ave fénix que me lo hice en un momento en que sentía tanto dolor emocional cuando estaba en esa relación tormentosa, y me cortaba (mostrando al antebrazo) para que el dolor emocional pasara a un dolor físico, porque el dolor emocional era demasiado, entonces una forma de protegerme fue hacerme un tatuaje para que nadie lo viera y lo resolví en ese momento”, agregó.
“Veo ahora a esa Natalia y pienso que fue muy fuerte para poder soportar todo, siento que fui una sobreviviente porque en un momento de mi vida perdí las ganas de vivir”, complementó.
El silencio fue absoluto. Entonces, Tonka se atrevió a preguntar lo que muchos pensaban: “¿Tuviste intentos de suicidio reales?”. Arenita respondió sin rodeos: “Sí”.