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Bad Bunny lideró el show del entretiempo de la Super Bowl LX con un espectáculo lleno de detalles memorables, como un pastizal humano y la entrega de un Grammy a un niño. La directora creativa destacó el desafío de coordinar a más de 330 actores y la audacia de la puesta en escena. El niño que recibió el Grammy era el actor Lincoln Fox, elegido por los productores por su parecido con el cantante y su potencial inspirador para la próxima generación. Aunque no está claro si Bad Bunny se quedó con el premio, se sugiere que podría habérselo dejado al niño en un gesto generoso.

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Bad Bunny encabezó el espectáculo musical del descanso de la Super Bowl LX, celebrada la madrugada de este pasado lunes 9 de febrero. La actuación contó con un ambicioso diseño de producción, incluyendo detalles tan memorables como un pastizal formado por personas disfrazadas, el oficio de una boda real, la entrega de un Grammy a un niño pequeño o las apariciones estelares de Ricky Martin y Lady Gaga.

En primer lugar, la decisión de tener a personas vestidas de césped vino en parte del hecho de que la NFL no permitiera más de 25 carros para transportar todo el equipo al campo del Levi’s Stadium.

“Esa solución de convertir a las personas en plantas, y luego hacer que las personas planta subieran y bajaran a tiempo, además de todos los decorados y todos los intérpretes, fue audaz en todos los sentidos”, admitió la directora creativa Harriet Cuddeford en una entrevista concedida a Variety.

Había más de 330 actores reales, además de las personas planta. Era simplemente enorme“, expresó Cuddeford, sorprendida de que todo saliese finalmente “casi a la perfección”. “Hay tantas variables en la televisión en directo”, señaló, indicando que había muchas cosas “que podían haber causado problemas”.

Por su parte, Hamish Hamilton, que ha producido otros espectáculos del descanso de la Super Bowl además de premios como los Oscar o los Emmy, lo ha definido como “el mayor esfuerzo colectivo en un espectáculo en el que he participado”.

El niño que estuvo con Bad Bunny en el Super Bowl

Uno de los instantes más emotivos, tuvo lugar cuando Bad Bunny le entregó a un niño su Grammy. Este no era, como algunos rumores señalaron, el joven de Minnesota que había sido encarcelado por el ICE, sino alguien a quien los productores eligieron y que llevaba un traje similar al que vestía el cantante en una conocida foto antigua, representando así “una versión más joven de sí mismo”.

El joven era, en realidad, el actor infantil Lincoln Fox, mitad argentino y mitad egipcio, que compartió en su perfil de Instagram varias imágenes de su participación en el show y su parecido con Bad Bunny cuando era niño.

“La historia detrás de eso fue idea de Benito. Él creció viendo a sus ídolos recibir premios en la televisión. Ahora, en su vida, él se sube al escenario y recibe premios de sus ídolos. Sabía que se acercaban los Grammy y esperaba ganar algo. Y luego, obviamente, ganó el premio al mejor álbum el fin de semana pasado. Por eso, tenía muchas ganas de inspirar a la próxima generación“, reveló Cuddeford.

En cuanto a si Bad Bunny recuperó el galardón, la directora creativa no lo tiene claro. “Conociéndolo, es posible que se lo haya dejado al niño, sinceramente“, apuntó.