“Hoy cumplimos un año emprendiendo, soñando, aprendiendo, estudiando, sacrificando, equivocándonos y mejorando”. Estas fueron las palabras con las que Eduardo de la Iglesia celebró el primer aniversario de su pyme de venta y reparto de pisco sour.

Esta reinversión nació en pandemia y para el animador es un “homenaje” a sus raíces. Así lo comentó a Página 7: “Estoy muy contento porque es un proyecto familiar, nació de un momento súper difícil con el COVID-19 y crisis financiera que nos afecta a todos”, dijo.

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Es la receta de mi mamá, ella hacía un muy rico pisco sour según dicen, le preparaba a mi papá los viernes para picotear y pololear, y cuando mi vieja falleció, él continuó con esa receta que fue la que nosotros aprendimos cuando crecimos”, reveló.

Debido a la pandemia, el rostro de La Red sufrió la reducción en un 40% de su sueldo, por ende tuvo que ingeniárselas para buscar un ingreso extra. “Teníamos dos opciones: reinventarse o se acababa el programa y dejábamos de trabajar. Con eso se desencadenaba toda una crisis  porque no solamente salíamos afectados nosotros que somos los más privilegiados, sino también el equipo que son los que tienen la pega más dura”, manifestó.

“Tomamos la decisión de hacer el programa, pero había una duda sobre qué más se hacía. Siempre tuve el bicho de emprender, y decidimos que era el momento de hacerlo y además, significó que pudo trabajar conmigo gente del canal como, por ejemplo, choferes que estaban parados y ellos fueron los primeros repartidores”, afirmó.

Con cuatro sabores (mango, maracuyá, original y sin azúcar), De la Iglesia Sour, surgió de la mano del hermano del actor, ya que “es chef, vino a mi casa y estuvimos trabajando algunos días y llegamos a la misma receta con algunas pequeñas mejoras y esa fue la que decidimos lanzar”.

 

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Espíritu emprendedor

Trabajando desde los 14 años como reponedor de supermercado, el conductor de Hola Chile manifestó estar orgulloso de todo el esfuerzo realizado por años. “A mí me da un poco de risa cuando existe ese prejuicio de que por trabajar en la televisión y ser animador me va espectacular, que poco menos nací en una cuna de oro, yo sé de mi vida y eso no es así”, dijo.

“Mi abuelo era un migrante español, pescador que llegó después de la guerra a Chile con una mano atrás y otra adelante, ese es el origen de mi familia”, aclaró.

Con orgullo, Eduardo menciona que todo este esfuerzo se debe gracias al apoyo familiar, pues “no le tenemos miedo al trabajo, nos apasiona trabajar, lo conversamos con mis hermanos, sentimos un placer muy grande al cumplir con el deber que es proveer a la familia”.

Esa pasión se las transmito a mis hijos y la gente que me sigue en Instagram que ve que hay un trabajo gigantesco detrás”, confesó.