En 2004, la modelo cubana Mey Santamaría participaba en el exitoso programa de trasnoche, Morandé Con Compañía. En ese entonces, la morena inició una relación con Marcelo Salas, la cual se mantuvo en absoluto secreto. Sin embargo, el programa del Kike tenía otras intenciones. Tras la noticia de este romance, elespacio recibió a Mey con la canción Matador de Los Fabulosos Cadillacs, y la hicieron enfrentarse sola a los periodistas.

Pero no fue sólo eso, ya que días después obligaron a la modelo a participar en un sketch hunorístico donde se hacía referencia a Salas. Tras este episodio, Mey renunció al programa de Mega.

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La noche de este miércoles la animadora fue invitada al late de La Red, Mentiras Verdaderas, donde reveló importantes detalles de sus salida. Por ejemplo, confesó que en un momento le pidieron contar “el chiste de que estaba embarazada de un ídolo de este país, y yo respondí ‘yo no voy a hacer eso’. ‘¡¿Cómo que no vas a hacer eso?!’. No fue el Kike, fue otra persona. ‘¡¿Cómo no vas a hacer eso?! Tú tienes que hacer lo que digo yo, porque yo mando en este programa’”, señaló Santamaría sobre los diálogos de aquel entonces.

“Yo le dije ‘tú estás muy equivocado. Puedo trabajar en lo que tú quieras, pero no voy a hacer algo que no estoy dispuesta. No estoy dispuesta a ponerme en la palestra, ya que me están dando por un caño por todos lados, a sentarme y a reírme de que estoy embarazada de Marcelo Salas. O sea, no. Yo tengo dignidad, yo me respeto, yo me quiero’, y todo”, añadió Mey.

La modelo reveló que ese día se cambió la ropa y se fue del estudio de grabación. Apagó el teléfono, y volvió una semana después para hablar con Kike. “Pero Mey, por favor, si tú tienes que saber cómo es la televisión. Con el diario de hoy se envuelve el pescado mañana. Hay que tener cuero de chancho’”, le dijo Morandé.

“Estaba sola, no tenía a nadie que me apoyara, ni comunicacionalmente, ni personalmente, ni espiritualmente ¡Nada! En ese minuto me sentí sola, aislada, con cámaras por todos lados… Encerrada en mi casa, llorando. Por suerte llegó mi hermano Jorge Luis de Cuba en ese minuto. Llegó un apoyo fundamental. También estuvo Gustavo ahí, que me recogió con cuchara”, recordó la cubana.