Jordi Castell confesó que fue víctima de violencia en el pololeo: “Un par de veces me pegó”
Una íntima confesión hizo Jordi Castell en el último capítulo de Tal Cual en TV+, donde confesó que sufrió violencia por parte de una pareja que tuvo hace más de 30 años.
El tema surgió mientras los panelistas conversaban respecto al vínculo de Yamila Reyna y Américo, el cual terminó con una denuncia de ella en Carabineros, tras ser víctima de una serie de actos violentos por parte del cantante de cumbias.
Allí, el fotógrafo hizo énfasis en la importancia de irse de ese tipo de relaciones a la primera señal. “Yo tuve un novio tóxico que era violento y que un par de veces me pegó unos empujones”, comenzó diciendo.
Según contó Jordi Castell, el hecho tuvo lugar entre el año 1991 y 1993. “Un pololo que era brillante, doctor, estudiando psiquiatría, olvídate, brillante, muy buen amante, buen mozo, culto, educado, las tenía todas, pero era violento. Y yo empecé a ver señales de su violencia un par de veces me pegó un empujón, le gustaba hacer violencia psicológica harta”.
En ese sentido, el panelista de Tal Cual aseguró que al ver dichas señales “yo ya sabía que la cosa tenía fecha de vencimiento”.
Jordi Castell y cómo enfrentó la violencia en el pololeo
El nivel de violencia entre él y su pareja comenzó a escalar a tal nivel, que un día el fotógrafo decidió actuar y tomar cartas en el asunto.
“Hasta que un día me pilla en verano, los dos a pata pelada en el departamento y como que me va a violentar de nuevo, me pega el empujó y me tira para atrás. Yo estaba en la cocina y estaban todos los frascos de vidrio de la legumbres y yo agarro los frascos y empiezo a tirarlos al suelo”, relató Jordi Castell.
Y continuó: “Tiré un frasco al suelo, lo puse y le dije: ‘Pégame ahora’. Le tiré el frasco en la espalda, lo dejé rasguñado entero. Por supuesto, la relación se acabó en ese momento. Yo llamé a una amiga, que es mi mejor amiga hasta el día de hoy, y me fue a buscar a la casa”.
Acto seguido, Jordi Castell señaló que decidió tomar a la mascota que tenían en común y abandonar el departamento que compartían.
“¿Qué pasa? Que uno puede ver señales de un hombre violento, un celópata, y en algún minuto tienes que darte cuenta y rayar la cancha inmediatamente”, remató.