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Julio César Rodríguez vivió tenso momento con ambulante: mujer quedó expuesta por insólito motivo

Julio César Rodríguez vivió tenso momento con ambulante: mujer quedó expuesta por insólito motivo
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En Contigo en la mañana, Julio César Rodríguez protagonizó un tenso momento con una comerciante ambulante tras desalojos en el barrio Meiggs. La vendedora, Patricia, expuso su realidad buscando una salida regulada para ejercer su actividad. Pese a la disposición de pagar un permiso, destaca la ausencia de opciones reales. El debate se intensificó cuando se cuestionó su supuesta doble actividad comercial, generando dudas y tensiones que llevaron al cierre abrupto de la conversación.
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Durante la jornada de este martes, Julio César Rodríguez protagonizó un tenso momento con una entrevistada en Contigo en la mañana.

Todo se originó, luego de la ofensiva de la autoridad para despejar el comercio informal en el barrio Meiggs.

En ese escenario, una de las voces que logró tensionar el discurso oficial fue la de Patricia, vendedora ambulante que lleva más de una década trabajando en el sector y que decidió exponer su realidad en televisión abierta.

¿Qué pasó con Julio César Rodríguez y una comerciante ambulante en Contigo en la mañana?

En medio de los controles realizados por Carabineros y funcionarios municipales, la joven aseguró que, lejos de oponerse a la autoridad, con sus compañeros solo buscan una salida regulada.

Además, planteó que existe disposición real para pagar un permiso y formalizar su actividad, siempre que exista una alternativa concreta.

Esperando una oportunidad para poder trabajar. Los toldos azules es lo que nos da de comer, yo soy mamá soltera, tengo a mi mamá con Alzheimer y yo sola lucho por ella y mis tres hijos”, relató.

Sumado a esto, Patricia insistió en que el conflicto no pasa por la negativa a cumplir normas, sino por la ausencia de opciones reales.

“Si Carabineros nos habla con palabras, nosotros estamos dispuestos a acceder. Conversando se llega a todo, nosotros estamos dispuestos a pagar. La plata la tenemos. Lo que nosotros queremos es pagar por un permiso, porque aquí hay plata”, expresó.

No obstante, también dejó en claro que el desalojo no ha logrado frenar el fenómeno. “Mientras más nos echan, más se va agrandando el comercio. Si no hay patente, nos vamos a seguir tomando las calles, porque aquí hay varias madres solteras que trabajamos, arrendamos bodegas y le damos trabajo a personas extranjeras”, añadió.

“Respóndeme esa pregunta”

El intercambio subió de tono cuando Julio César Rodríguez intentó contrastar su postura con la de otras mujeres que trabajan dentro del marco legal.

Paty, hay muchas mamás solteras en Chile que trabajan legalmente…”, alcanzó a decir el animador.

La respuesta fue inmediata y cargada de crudeza de parte de Patricia: “Julio, escúchame, yo soy sola y tuve que ir a dejar a mi madre a un asilo. ¿Es válido pagar 800 mil pesos por un asilo y un arriendo de 500 mil pesos? ¿A dónde me van a dar un trabajo de 2 millones de pesos?”.

“Respóndeme esa pregunta. ¿Dónde me vas a dar un sueldo de 2 millones sin estudios? O me ca… de hambre o cuido a mi mamá. Es la realidad de la vida y que muchas mujeres vivimos. Si tú te metes a mis redes sociales es puro trabajo. Lo único que queremos es un permiso, porque aquí hay muchas familias”, indicó.

Rodríguez intentó reencauzar la discusión señalando que el problema no es el trabajo en sí, sino que esté “fuera de la norma, fuera del sistema”.

Aun así, la ambulante reforzó su punto: “Si a nosotros nos reubican, nosotros vamos a pagar todo como corresponde. Lo único que queremos es un permiso, que nos den una oportunidad”.

Junto a lo anterior, Patricia explicó por qué la formalización tradicional resulta inviable. Según detalló, los arriendos de locales en el sector alcanzan cifras imposibles para pequeños comerciantes.

“Aquí yo he buscado locales, pero los arriendos son de 4 o 5 millones de pesos. No me da para pagar, porque tengo que contratar personal y no sé si me van a robar o no”, afirmó.

Un inesperado giro

En ese contexto, cuando Andrea Arístegui sostuvo que parte del barrio se sentía más tranquilo sin la presencia del comercio informal, Paty rechazó esa afirmación de plano. 

Acto seguido, la joven decidió usar la pantalla para exhibir sus redes sociales y asegurar que los vecinos respaldaban su trabajo y su permanencia en el sector. 

Sin embargo, al revisar en vivo esos perfiles, en el estudio advirtieron antecedentes que llamaron la atención del panel: la entrevistada aparentemente contaba con un local en otro punto de la ciudad, bodegas de acopio y arriendo de toldos

A eso se sumaron mensajes que comenzaron a llegar al programa, donde televidentes la vinculaban con la comercialización irregular de distintos productos. 

Frente a esas acusaciones, Paty negó una y otra vez cualquier actividad fuera de la venta ambulante. 

No obstante, su reacción, marcada por risas incómodas y respuestas esquivas, generó nuevas dudas. Por ejemplo, Eduardo de la Iglesia tomó la palabra y la enfrentó directamente, leyendo otros testimonios que aseveraban conocerla y que apuntaban a supuestos negocios paralelos, como venta de cigarrillos, medicamentos y joyas, imputaciones que la mujer volvió a desmentir. 

A esa altura, Julio César Rodríguez intervino para recalcar el eje del conflicto. Según planteó, el debate no pasaba por impedirle trabajar, sino por la necesidad de que cualquier actividad se desarrollara dentro del marco legal y con todos los permisos correspondientes. 

Finalmente, cuando la exposición aumentó y las preguntas se volvieron más directas, personas cercanas a Paty le sugirieron poner fin al contacto, el cual terminó abruptamente minutos después.

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