Este martes se vivió un nuevo capítulo de Manos al fuego en que tres parejas pusieron a prueba su amor y fidelidad.

Fueron dos féminas y un varón quienes se atrevieron a observar cómo se comportaban sus respectivas parejas ante una seductora y curvilínea brasileña, y un galán argentino.

En el primer caso fue el Eduardo, un “positivo” concursante que puso a prueba a su polola de dos meses. Y pese a que Macarena, compartió su teléfono, coqueteó, y bailó con el actor del programa, él no tuvo problemas en aceptarlo e, incluso, sorprenderla a puros besos.

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Pero ese fue el único caso que tuvo un “final feliz”, pues los otros dos, estuvieron marcados por el descaro de los concursantes y las “aireadas” reacciones de sus novias.

Primero fue una brasileña, Tatianne, que puso a prueba a Jesús, su novio boliviano con el que vive en ese país. La mujer explicó que el hombre le había pedido matrimonio, pero que debido a su trabajo, como “stripper”, aún desconfía de él. Y al parecer no se equivocó, puesto que bastó una sola prueba, la de la negación, para desatar la furia de la rubia.

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El otro caso fue el de Francisca, quien también pololeaba hace 2 meses con Ignacio y quiso probarlo pues no confiaba mucho en él. Tampoco se equivocó, ya que el joven aprovechó la ocasión para lanzar unos “célebres” piropos, acordar un encuentro e incluso estaba listo para el beso, sino hubiese sido por un amigo que le abrió los ojos y le advirtió que podía tratarse de una cámara escondida.

Como el concursante perdió todas las pruebas, su novia fue a encararlo, y no precisamente de la mejor forma, pues apenas llegó le lanzó un vaso con agua y le aseguró que todo se había acabado entre ellos, pese a la negativa del coqueto iquiqueño.

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