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Lo acusan de estafa: Kaminski enfrenta millonaria querella por fallido evento

Lo acusan de estafa Kaminski enfrenta millonaria querella por fallido evento
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Un nuevo conflicto judicial involucra al animador de televisión Francisco Kaminski, ya que el empresario José Tomás Devlahovich lo ha querellado por presunta estafa relacionada con la producción de la fonda “Doña Flor” en La Florida. Devlahovich acusa a Kaminski de haber recibido millonarios recursos bajo la falsa premisa de contar con todos los permisos y contratos necesarios para el evento, incluyendo el uso del Estadio de la Contraloría Andes. A medida que avanzaba la organización, el empresario detectó irregularidades como sobreprecios en contratos, diferencias en montos pagados y falta de contrato de arriendo con Zertior, lo que lo llevó a asumir un perjuicio económico superior a los $180 millones. La querella busca que el Ministerio Público investigue los hechos y determine responsabilidades penales.
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Un nuevo conflicto judicial complica al animador de televisión Francisco Kaminski. El empresario José Tomás Devlahovich presentó una querella en su contra, acusándolo de presunta estafa relacionada con la producción de la fonda “Doña Flor” que se proyectaba realizar en la comuna de La Florida.

Según detalló The Clinic, la acción judicial, ingresada el pasado 2 de marzo, sostiene que el inversionista habría desembolsado millonarios recursos tras aceptar participar como socio del evento, bajo la promesa de que la organización contaba con permisos, contratos y acuerdos necesarios para su realización.

Sin embargo, con el paso de las semanas, el empresario asegura que comenzó a detectar una serie de irregularidades.

Según la querella, la relación entre Devlahovich y Kaminski comenzó en junio de 2025, cuando un amigo en común, Ricardo Esquivel, los presentó con el objetivo de sumar al empresario al proyecto de la fonda “Doña Flor”.

La propuesta contemplaba realizar el evento en el Estadio de la Contraloría Andes, recinto ubicado en La Florida.

Además, la iniciativa ya mostraba avances importantes: en redes sociales circulaba la parrilla musical con cerca de 25 artistas confirmados, junto con la presencia de food trucks y coordinaciones de producción en marcha. Solo faltaba completar el financiamiento.

En ese contexto, Kaminski habría asegurado que ejercía como administrador principal del evento y que el espectáculo contaba con todos los permisos necesarios para su desarrollo. Con esa información sobre la mesa, Devlahovich decidió integrarse al proyecto, aunque con algunas condiciones.

Una de ellas consistía en que la recaudación de entradas, a través de la plataforma Passline, quedara bajo su control. Durante ese proceso, no obstante, apareció un primer problema.

“En ese proceso se constató la existencia de una deuda de Francisco Kaminski con Passline, la cual fue exigida al momento de traspasar la cuenta a nombre del querellante, quien debió asumir dicho pago en el contexto de la continuidad operativa del evento”, detalla la causa.

Transferencias millonarias y dudas en el proyecto complican a Kaminski

Tras cerrar el acuerdo, Devlahovich comenzó a financiar distintos aspectos de la producción. El empresario pagó gastos asociados a artistas, producción y otros costos operativos necesarios para levantar el evento.

Parte importante de esos recursos salió desde su empresa Smart Foods y se transfirió a una sociedad llamada “Colena”, vinculada a personas cercanas a Kaminski. Solo en transferencias, el monto habría alcanzado cerca de $150 millones.

Mientras avanzaba la organización, el querellante asegura que detectó inconsistencias. Según el documento judicial, el empresario observó sobreprecios en contratos con artistas, diferencias entre montos presupuestados y cifras finalmente pagadas, además de pagos a proveedores que no habrían sido rendidos formalmente.

El punto más crítico llegó cuando la empresa Zertior, titular del recinto en La Florida y de la marca “Doña Flor”, informó que no mantenía ningún contrato con Kaminski.

En una reunión posterior con ejecutivos de la firma, Devlahovich recibió una respuesta categórica: “Nunca existió contrato de arriendo con Francisco Kaminski ni cesión de marca a su favor”.

Tras conocer ese antecedente, el empresario decidió negociar directamente con Zertior para evitar la caída del evento. La compañía finalmente accedió a arrendarle el recinto y autorizar el uso de la marca, lo que incluso obligó a emitir comunicados públicos para desvincular el nombre del animador del espectáculo.

De acuerdo con la querella, el perjuicio económico para Devlahovich superaría los $180 millones, considerando los gastos que debió asumir para sostener la producción.

Por lo mismo, el documento solicita al Ministerio Público investigar los hechos y determinar eventuales responsabilidades penales tanto para Kaminski como para otras personas mencionadas en el caso.