La periodista Marianne Schmidt sorprendió al abrir un espacio íntimo y profundamente emotivo para relatar uno de los episodios más dolorosos de su vida personal: la muerte de su padre en 2017.
En entrevista con La Cuarta, la comunicadora conodida por su perfil más reservado dejó momentáneamente de lado esa distancia para recordar el proceso personal que vivió tras el diagnóstico de un cáncer agresivo que afectó a su padre.
“Mi papá murió en el 2017. Le dio un cáncer fulminante. Fue fuerte… Me toca la fibra emocional. El último tiempo estuvo en tratamiento en Santiago, así que tengo que agradecer que pude pasar ese tiempo con él…”, relató, visiblemente emocionada.
Schmidt explicó que durante ese periodo la familia se volcó completamente al cuidado de su padre, quien posteriormente regresó a Los Ángeles, ciudad donde residía. Ese momento fue interpretado como una señal positiva.
Marianne Schmidt y los recuerdos de la dura despedida con su padre
“Y finalmente quizá no me quiso decir cuánto le quedaba de vida (tenía muy claro que no le quedaba mucho tiempo); y estaba toda la familia volcada en esto, hasta que nos informaron que él regresaría a Los Ángeles y pensé: ‘Ay, qué bueno, hubo una pequeña mejoría’”.
Sin embargo, el día de esa despedida quedó marcado para siempre. A pesar de no tener turno asignado, una cobertura extraordinaria cambió sus planes.
“El día mi papá se iba a Los Ángeles… no tenía turno ese fin de semana; pero pasó algo: un atentado terrorista muy grave con muchos muertos… Ay, me arrepiento tanto de haber trabajado…”.
“Trabajé lo más rápido que pude para despedirme de él: corrí a donde él estaba, me despedí brevemente, y me quedé con una sensación rara —que hasta hoy tengo—”, agregó.
Tres días después, mientras se encontraba trabajando, recibió la llamada que cambió todo. “Me llamó mi hermano y me contó: había fallecido mi papá. Se me desmoronó el mundo”.
A partir de ese momento, Schmidt reconoció una profunda reflexión interna sobre las prioridades. “¿Al despedirme de mi padre prioricé el trabajo? Creo que sí… Me castigué, y me castigo hasta hoy”.
“Me quedó dando vuelta esa despedida tan fugaz en vez de haber hecho un momento más valioso, decirle ‘papá, te quiero"”, confesó.
Aun así, explicó que nunca fue advertida de un desenlace inmediato y que su familia siempre ha sido el eje central de su vida.
Finalmente, recordó con cariño la figura de su padre, destacando su fe, austeridad y carácter.
“Vi que en el último tiempo mi papá no lo estaba pasando bien, pero todo el mundo me dijo que tuvo la mejor muerte: en su casa, rodeado de la familia, mientras dormía. Eso te da una paz y tranquilidad increíbles, sobre todo conociendo su historia de vida: justo, feliz con su tazón de leche y un pan tostado con mantequilla y austeridad absoluta, y con una profunda fe”, lo recordó.
“Sabemos que está en el ‘Cielo’ y le rezo todos los días. Fue buena persona, buen jefe, quizá estricto, como papá, como tiene que ser”, cerró.