Melissa Gilbert, conocida por su papel de Laura Ingalls en La Casa en la Pradera, reveló que padece misofonía.

Esta condición neurológica le provocaba intensas reacciones ante ciertos sonidos, como el masticar chicle o el crujido de uñas, convirtiendo las grabaciones en un verdadero desafío.

En una entrevista con People, Gilbert compartió: “El sonido de chicles me daba unas ganas enormes de salir corriendo”.