Opinión de Indiana Jones y el Dial del Destino: entretenida y nostálgica, pero innecesaria
Harrison Ford se colocó el sombrero y tomó su látigo para interpretar, por quinta vez, al arqueólogo y aventurero más reconocido de la industria del cine: Indiana Jones.
A poco más de 40 años desde la primera vez que vimos al mítico personaje en la pantalla grande, esta vez Disney quiso estrujar un poco más la franquicia y estrenó una innecesaria quinta parte, Indiana Jones y el Dial del Destino.
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Y es que de todo lo que era el arqueólogo Henry Jones en sus primeras entregas, ya solo quedan los recuerdos y la nostalgia al ver a un octogenario obligado a tener aventuras como en su juventud.
De hecho, el mismo protagonista dice en un momento que ya está demasiado viejo para estas cosas, mientras escala con gran esfuerzo una pared de piedra.
Indiana Jones y su última aventura
La historia gira alrededor del Anticitera, un artefacto creado por Arquímedes, y que está dividido en dos mitades, una de las cuales está guardada en la Universidad y la otra se encuentra perdida.
Los primeros minutos muestran a Indiana de joven (hecho con CGI que casi no se nota, pero igual sí), siendo atrapado por los Nazis y escapando junto a su amigo Shaw (Toby Jones) con una parte del artefacto.
Luego, salta al presente (a su presente, 1969), donde hay una gran celebración alrededor de la llegada del hombre a la luna, pero que da lo mismo en la historia, y es una excusa para mostrar a un grupo de gente desfilando en las calles.
Allí, conocemos a Helena (Phoebe Waller-Bridge), ahijada de Jones, que le propone buscar el Anticitera. Mientras tanto, un grupo de nazis encubiertos, liderados por Jürgen Vollen (interpretado magistralmente por Mads Mikkelsen), están tras ella con el mismo objetivo.
La moralidad de Helena es dudosa, por decirlo menos, pero el cariño que Indiana le tiene, lo obliga a seguirla para intentar rescatarla de sus malas decisiones y, a su vez, proteger el artefacto milenario.
Una historia llena de nostalgia
Si bien es entretenida y muestra escenas que dan nostalgia, porque hay situaciones o personajes que vimos en las anteriores películas, no es una historia indispensable.
Del uno al siete, le pondría nota cinco, y estoy siendo generosa, sobre todo comparándola con las tres primeras (sin contar la cuarta que, y me hago cargo de mis palabras, es la peor de la saga y ojalá nunca hubiera existido).
Por otro lado, hay ciertos detalles que parecen haber pasado por alto (un puente roto que después está bueno, conocimiento que un personaje no debería tener, pero aun así lo sabe, etc), y pueden distraer un poco.
Además, Indiana ya no se mueve como antes -obviamente, si tiene 80 años- y cada vez que hace algo relativamente peligroso o arriesgado, es de forma más lenta, casi obligada, o con ayuda del CGI.
Pero si algo nos ha enseñado toda esta saga de películas es que Indiana Jones es uno solo: Harrison Ford, y nadie podría reemplazarlo. De solo escuchar la música, su cara ya está impresa en nuestras mentes.
Quién sabe si más adelante querrán seguir sacando provecho de la nostalgia y le inventen una nueva historia. ¿Qué viene después? ¿Un viaje al espacio? Ya dejen al pobre Indiana disfrutar de su retiro en paz, por favor.