En diciembre de 2002, TVN lanzó un nuevo programa que buscaba destronar en la tarde al imbatible fenómeno de Mekano, es por eso que estrenó Rojo, Fama Contrafama.

Dicho espacio mostró un gran número de talentosos artistas que se quedaron en el inconsciente colectivo de los televidentes, entre ellos se destacó Karin Cáceres, una joven pelirroja de 19 años que con su voz encantó al público.

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En conversación con Página 7, la cantante se refirió a su paso por el exitoso programa de Rafael Araneda. “Siempre he dicho que si no fuera por Rojo, la gente no tendría idea de quién es Karin Cáceres, tampoco es que sea tan famosa pero hay gente que en la calle me saluda”, dijo.

Con respecto a su presente, la artista señaló que “me contagié dos veces de COVID, pero todo bien gracias a Dios. Nunca me pasó algo malo”.

“En el trabajo nos vimos súper afectados (por la pandemia), quedamos todos sin pega, el medio artístico como que murió”, afirmó.

La reinvención de Karin Cáceres en pandemia

Sin embargo, y pese a las complicaciones económicas que generó la llegada del coronavirus a Chile, la artista siguió vinculada con la música. “Yo me dediqué por mientras a dar clases de canto y hacer eventos en línea”, explicó.

“Además, soy manicurista. Por ese lado pude arreglarme un poco para poder sobrevivir, porque no hubo ayuda del Estado, básicamente quedamos a la deriva”, declaró.

Sobre su incursión en el rubro estético, Cáceres reveló que “realicé un curso de manicure hace cuatro años, fue antes de la pandemia, porque siempre dije que había que hacer algo paralelo en caso de que yo no tenga recursos”.

“Le hacía a mis amigas y familia, y cuando llegó la pandemia supe que tenía que hacer algo. Entonces ahí empecé a comprar algunos insumos y trabajar full en manicure, pero no dejando de lado lo que me mueve en la vida que es cantar”, indicó.

Además, agregó que “igual me da un poco de cosa, no te voy a mentir, son rubros absolutamente distintos y de repente la gente dice que estoy haciendo uñas porque no me fue bien en el canto, y yo les digo que se puede compatibilizar las dos cosas. Al principio me daba lata, pero hoy me siento orgullosa de lo que he logrado, porque también es salir de la zona de confort”.

“Lo otro que me salvó es hacer clases, porque la gente quería aprender a cantar. Y es bacán enseñar lo que uno ha adquirido durante tantos años”, confesó.