Mónica Ramos Yáñez fue la octava jugadora, de 18 concursantes, en entrar a la casa estudio de Gran hermano la noche de este domingo.

La mujer de 77 años es la mayor de los participantes y, además, marcó un hito en ser la más longeva en la historia del programa.

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Es casada y tiene 3 hijos. Vive en la comuna de La Florida, región Metropolitana, y hace años se dedica a vender todo tipo de artículos en las ferias libres.

Tuvo una infancia feliz con sus padres. Desde pequeña trabajó ayudando a su madre, luego fue ascensorista y ahí conoció a su marido.

Como dato anecdótico, le encanta bailar tango, aprendió con su papá, y por mucho tiempo su nieto fue su compañero de baile.

Cabe destacar que Mónica participa en un grupo de la tercera edad donde se reúnen a tejer, con el objetivo de ir en ayuda de niños con cáncer del Hospital Sótero del Río.

Para ella, entrar al reality significa un renacer y enfrentarse a la experiencia más desafiante de su vida.

“Imagínate, a mi edad, va a ser la felicidad más grande de mi vida. Eso es lo que me voy a llevar cuando me vaya, nada más. Esta experiencia va a ser como el broche de oro”, reconoció durante su presentación.