Entrevistas

Titi Magrini, esposa de Iván Cabrera, cuenta cómo es vivir con TDAH: “El tiempo corre distinto”

Titi Magrini, esposa de Iván Cabrera, cuenta cómo es vivir con TDAH: “El tiempo corre distinto”
Instagram
Ver Resumen
Resumen automático generado con Inteligencia Artificial
Iván Cabrera sorprendió al revelar que su esposa, Titi Magrini, tiene TDAH, compartiendo en Instagram su proceso de comprensión y aceptación. Titi mencionó que el TDAH es parte de su vida diaria, no un tabú, y que hablar de ello puede ayudar a otros a entenderlo. La modelo respondió preguntas sobre el diagnóstico, cómo les ha afectado y qué tratamiento sigue, demostrando que conviven con esta condición de manera positiva.
Desarrollado por Bío Bío Comunicaciones

Iván Cabrera sorprendió a sus seguidores este jueves al contar que su esposa, Titi Magrini, vive con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Según comentó el bailarín, se enamoró de alguien que funciona distinto a él, lo que al principio fue difícil de enfrentar.

“No entendía, me frustraba, pensaba que era desorden, distracción, poca atención. Con el tiempo entendí algo profundo: no es que ella elija ser así, su cerebro simplemente funciona distinto”, fue parte de lo que expresó en un extenso post de Instagram.

En diálogo con Página 7, la modelo venezolana y madre de sus hijos comenzó contando que no sabía sobre el post de su pareja, y que fue algo que él quiso compartir desde su experiencia, respecto a cómo ha sido para él entenderlo.

“Para nosotros el TDAH es algo normal en nuestra vida, es parte de nuestro día a día, así que no lo vivimos como algo tabú. Al contrario, creemos que hablarlo puede ayudar a que otras personas también lo entiendan mejor”, señaló.

¿Cuándo se lo diagnosticaron y cómo fue para su entorno recibir esta noticia?

“Me enteré de que tenía este trastorno ya de grande. Cuando me lo diagnosticaron fue bien revelador para mí, porque muchas cosas de mi vida empezaron a tener sentido. Cosas que antes parecían distracción o desorden, en realidad tenían una explicación”.

“Para mi entorno también fue un proceso de aprendizaje, porque muchas veces desde afuera uno no entiende bien qué significa vivir con TDAH”.

¿Cómo es vivir con TDAH?

“Para mí, vivir con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y tener un cerebro neurodivergente, es tener una cabeza que va a mil. Tengo muchas ideas todo el tiempo, soy muy intensa, muy creativa, quiero todo para ya… y detesto esperar”.

“El tiempo para mí corre distinto. Me considero muy hábil para aprender rápido, pero sobre todo en las cosas que realmente me interesan. Ahí entro en hiperfoco y ni siquiera me doy cuenta… pueden pasar horas haciendo algo que me apasiona”.

“También hay momentos que pueden ser más heavy, donde me siento sobrepasada o con mucha sobrecarga. Pero hoy entiendo muchas cosas que antes me generaban culpa. Por ejemplo, cuando se me olvidaba algún material del colegio de mis hijos y yo después me sentía pésimo y me reprochaba mucho como mamá”.

“Con el tiempo he aprendido a conocerme mejor, a entender cómo funciona mi mente y a usar esa energía en cosas que me apasionan: mis proyectos, mi familia y todo lo que hago”.

¿Qué tratamiento lleva?

“Hay distintos tipos de tratamiento para el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. El tratamiento más tradicional suele ser con neurólogo y muchas veces incluye medicamentos”.

“En mi caso lo probé, pero la verdad, no me sentí tan cómoda con las pastillas ni con cómo me hacían sentir. Entonces, hoy trato de abordarlo de otra forma, más natural, con herramientas para organizarme mejor, manejar el estrés y entender cómo funciona mi mente”.

“Creo que cada persona tiene que encontrar lo que le funciona mejor, y en mi caso ha sido más por ese lado”.

¿Afectó su relación con Iván?

“Al principio sí, porque muchas veces él no entendía cómo funcionaba yo. Él es una persona muy estructurada, muy puntual, muy organizada y, claro, a veces teníamos roces por ese tipo de cosas”.

“Pero también fue un proceso de aprendizaje para los dos. Cuando chica no tenía ese diagnóstico, entonces muchas cosas simplemente no las entendíamos”.

“Con el tiempo hemos aprendido mucho más sobre esto y a entendernos mejor. Hoy me siento muy contenta de tener un compañero que intenta comprender cómo funciona mi mente, que no me juzga ni me reprocha y que, al contrario, trata de apoyarme y ayudarme”, cerró.