Este domingo, Alejandro Sanz fue el encargado de abrir la primera noche del Festival de la Canción de Viña del Mar.

El cantante español subió al escenario de la Quinta Vergara, emocionó al público interpretando algunos de sus éxitos como No es lo mismo, La fuerza del corazón y Cuando nadie me ve, entre otros.

Algo que llamó la atención fue que, en su mano derecha, llevaba unas vendas adhesivas en tres de sus dedos, pero esto no fue a causa de alguna herida o lesión.

El mismo Sanz explicó en una ocasión que es una especie de cábala que tiene para cada show.

“Me pongo esparadrapo blanco porque hubo una gira en la que tocaba el cajón y me hacía daño con él, por lo que no me venía bien luego para tocar. Por eso me puse los esparadrapos y de repente, sentí como que me daba suerte y que no me los quería quitar“, contó en El Hormiguero.

A pesar de que ya pasaron varios años desde entonces, Alejandro Sanz no sube a ningún escenario sin los vendajes en sus manos.

Lo he convertido en un ritual, que es como cuando te ponen la pintura de guerra para salir. Yo ya no puedo salir al escenario sin eso”, aseguró.

Eso sí, siempre lleva solamente tres dedos vendados, y en la portada de su último disco, Sanz, se logra ver que el dedo índice tiene una venda blanca.