Víctor Pinto, experto en exploración espacial y académico del departamento de Física de la Universidad de Santiago, señaló a Diario Usach que “la tormenta que ocurrió el martes es una tormenta bastante severa, ya en la escala de alertas de NOAA va de G1 a G5, donde G5 es la más extrema y esta es una categoría G4, es decir, una tormenta bastante grande. Para contrastar, el año pasado la tormenta más grande que hemos tenido en los últimos como 20 o 30 años fue categoría G5. Esta es un poquito más pequeña, pero de todas maneras es bastante intensa”.
El experto en exploración espacial profundizó sobre este tema y agregó que “en este caso, un fenómeno que se llama eyección de masa coronal, que transporta un montón de plasma energético hasta la Tierra, impacta en la magnetosfera terrestre y la energiza”.
Al energizarla, en el fondo, “se producen un montón de fenómenos. Este campo magnético terrestre se carga y descarga partículas que precipitan, digamos, en estas regiones donde normalmente se ven las auroras”.
En el sur de Chile, se pudieron ver tonalidades más moradas y rosadas, a diferencia de las auroras boreales de Noruega, donde el color verde es el más frecuente.
El académico Usach explicó que “la razón por la que se puede haber visto distinto en Punta Arenas, con respecto a lo que tradicionalmente se ve en otros colores, es que la localidad está en una zona en donde normalmente no se ven auroras”.
“Cuando se ven auroras en Punta Arenas, a veces estas se logran ver porque ocurren a mayor altitud o de repente a menor altitud, dependiendo obviamente del color”.
Pinto detalló que “por ejemplo, el año pasado se vieron auroras rojas en esa ciudad, eso significa que se vieron a mayor altitud, un poco más al sur. Si efectivamente las fotos que muestran ahora son de este color como azul o violeta, probablemente son auroras que se vieron muy encima de Punta Arenas y muy a baja altura”.
“Ahora, este fenómeno se produce porque ocurrió justamente una tormenta geomagnética, energía del sol, que viaja a través del medio interplanetario”, aclaró.
El profesional comentó que “el color principalmente depende de la intensidad de la tormenta y de la altura a la que se produce la aurora. A distintas alturas, las partículas que precipitan interactúan con diferentes moléculas que emiten colores diferentes”.
Las auroras y sus polos magnéticos
De esta manera, todo depende del tipo de gas con el que las partículas cargadas del viento solar interactúen.
La interacción con átomos de oxígeno se inicia a unos 250 km de altitud, lo que da como resultado uno de los colores primarios de las auroras: el rojo intenso y morado. Algo más abajo, la mayor abundancia de ese átomo, junto a la presencia de nitrógeno ionizado, provoca los colores verdosos y amarillentos.
La sorpresa de los habitantes de Región de Magallanes y la Antártica Chilena tiene relación a que, en Chile, no se observan comúnmente estos fenómenos, que son más comunes en el hemisferio norte.
Ante la consulta de por qué no se ven normalmente en la zona sur del país, el experto en exploración espacial indicó que “tiene que ver con el hecho de que las auroras se ven en un rango, en un anillo o en un óvalo que está alrededor del polo magnético. Y el polo norte magnético, que es el que está en el sur geográfico, está un poco corrido hacia Australia”.
“Normalmente, cuando en el norte se ven auroras, en el sur también se ven, pero se ven cerca de la Antártica o en el océano del sur. Entonces, para que se vean tan al norte o en Punta Arenas, necesitas que la tormenta sea de gran intensidad, como la que ocurrió ahora, como la que ocurrió el 10 de mayo del 2024″, cerró.