Chef reveló el secreto: ¿cómo detectar verdaderas frutillas con chocolate y no copias peligrosas?
En plena temporada de verano, las clásicas frutillas bañadas en chocolate quedaron en el centro de la polémica.
Turistas en distintos balnearios denunciaron posibles irregularidades en estos productos, lo que encendió las alertas sanitarias.
El foco se instaló con fuerza en El Tabo, donde autoridades desplegaron operativos para fiscalizar la venta ambulante de las populares brochetas.
Lo anterior, ante la sospecha de que algunos comerciantes estarían utilizando mezclas adulteradas para reemplazar el chocolate tradicional.
Según los antecedentes, algunos vendedores habrían incorporado cera u otros componentes a la preparación con el fin de hacer rendir el producto y evitar que se derrita con las altas temperaturas.
Para despejar dudas, equipos fiscalizadores realizaron pruebas comparativas: mientras las frutillas cubiertas con chocolate real comenzaron a derretirse rápidamente al exponerlas al calor, otras mantuvieron su forma casi intacta.
Esa resistencia inusual levantó aún más sospechas sobre la composición de la cobertura.
Chef reveló secreto para no comprar frutillas con chocolate de dudosa procedencia
En medio de la controversia, el chef Cristián Urrutia entregó recomendaciones claras para ayudar a los consumidores a identificar una brocheta auténtica.
Explicó que el chocolate verdadero presenta un brillo natural, textura suave y tiende a ablandarse con el calor de las manos.
Por el contrario, una cobertura adulterada suele verse más opaca y rígida.
“La textura, si no tiene tanto brillo y se ve media cera u opaca, esa no es la verdadera brocheta de frutilla”, advirtió.
Además, detalló que el chocolate real se funde con facilidad, mientras que una mezcla falsa puede sentirse más dura o cerosa al tacto.
Tras la alerta, las autoridades insistieron en preferir locales establecidos y evitar productos de origen desconocido, ya que el consumo de frutillas con cobertura adulterada podría implicar riesgos para la salud.
Actualmente, laboratorios analizan muestras para determinar qué sustancias impedirían que el chocolate se derrita.
En las últimas fiscalizaciones, además, detectaron que al quemar algunas coberturas caían gotas similares a la esperma de una vela, e incluso testigos aseguraron percibir un “olor a plástico”, lo que profundizó la preocupación.