El coronavirus ha afectado a más de 10 millones de personas alrededor del mundo y en naciones como Chile, aun estamos en una de las etapas más críticas de la enfermedad, con efectos que han sido devastadores tanto en el ámbito sanitario como el económico.
Cuando una persona se contagia de COVID-19 y el avance de la enfermedad es muy invasivo, es probable que termine en la UCI y con apoyo de ventilación mecánica. Algo como que vivió en carne propia Ahmad Ayyad, un atleta estadounidense que estuvo en coma por 25 días debido a la gravedad de sus síntomas.
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El hombre luchó por su vida durante casi un mes y logró superar la enfermedad y salir adelante, sin embargo, las consecuencias de su prolongada hospitalización quedaron en evidencia cuando Ayyad despertó sin saber dónde estaba ni cuánto tiempo había permanecido internado.
Antes de la enfermedad, el deportista trabajaba en el negocio de muebles de su familia y competía en maratones, tomaba clases de básquetbol, boxeo y otras actividades de alta exigencia física.
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Fue por eso que cuando comenzó a sentirse cansado por subir las escaleras o cuando cocinaba, notó que algo andaba mal. Luego empezó con tos, fiebre alta, pérdida de apetito y dificultad para respirar. Este último síntoma se intensificó y terminó en la UCI del hospital Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, a fines de marzo.
“Fue extremadamente emotivo. Sabía que estaría en esto completamente solo. Luego llamé a mi amigo y le dije que recogiera a mi perro. Y eso fue todo. No sabía lo que vendría. No sabía si era la última vez que hablaría con ellos. No sabía si estaba a punto de morir”, comentó Ayyad a CNN.
Afortunadamente, el hombre de 40 años superó la enfermedad, pero cuando despertó, no podía reconocer su cuerpo. “Me desperté y miré mis brazos, mis piernas. Mis músculos habían desaparecido. Estaba asustado, ¿dónde están mis piernas? ¿Adónde fueron mis piernas?“, comentó.