El potente relato de una madre sobre cómo “correr” le cambió la vida a su hija con Síndrome de Down
La historia de Sandy Williamson y su hija Kayleigh está emocionando a varios en redes sociales. Y es que esta madre compartió lo que ha vivido con ‘Kay’ que tiene Síndrome de Down.
El relato las sitúa primero a ambas en 2012, cuando aún vivía la mamá de Sandy. Ella sufrió un derrame cerebral, y fue producto de eso que supo que padecía Alzheimer. Eso le abrió los ojos respecto a la salud de su hija.
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Con 22 años sufría distintos problemas: prediabetes, apnea del sueño, una rara afección de las plaquetas en la sangre llamada púrpura trombocitopénica idiopática (PTI) e hipertiroidismo que condujo a la enfermedad de Graves.
Años complejos debido a la mala alimentación
Pero lo que más la tenía preocupada era que pesaba 100 kilos, sumado al pronóstico de Alzheimer de su abuela, por lo que era posible que ella pasara por lo mismo en el futuro. Sandy se dio cuenta ahí que era tiempo de un cambio.
“Lo siento, no he podido ayudarte poniendo en práctica algunos hábitos más saludables en nuestra vida, y aquí es donde hemos acabado”, fue lo que dijo la madre, según recordó en una publicación del portal Runners World.
De hecho, la mujer comentó que debido a su trabajo y porque solo vivían las dos, siempre optaban por comida rápida, lo que perjudicó la salud de ambas. Sin embargo, un día todo cambió.
Sandy decidió realizar algo por ambas, sobre todo por su hija, pensando en que siempre ha vivido con miedos debido a su salud. Lo primero fue cambiar la alimentación, dejando las comidas procesadas por frutas y verduras frescas, más un menú mucho más variado.
El cambio mayor: comenzar a correr
Además de la alimentación, Sandy comenzó a correr. Primero sola, pero con el pasar de los meses quiso hacerlo de manera profesional. Fue así como motivó a Kayleigh.
“A menudo me sentía como la madre del infierno durante esas primeras carreras porque no era nada fácil. Llegábamos a la mitad de una carrera y ella bajaba el ritmo. Esa era la forma de poder controlarla. Pero yo le decía tienes que ir más rápido; tenemos una fecha límite”, explicó la ahora madre corredora.
Esta ‘fecha límite’ tenía relación con una famosa carrera que se realiza en Estados Unidos, conocida como ‘Austin Distance Challenge’. Cada vez que uno compite y supera una cierta distancia, tienes la oportunidad de acceder a otra, partiendo de los 5K hasta los 42K.
“Su primera carrera de 10 millas (16 KM), que era la tercera de la serie, nos llevó casi cinco horas, lo que excedía el tiempo asignado. Eso significaba que Kayleigh perdía su derecho a participar en la siguiente carrera. Seguimos trabajando en ello, y finalmente corrió la carrera de 10 millas en el tiempo asignado en su tercer año. Kayleigh estaba muy emocionada por pasar a los 21K”, relató Sandy.
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Eso ocurrió en febrero de 2017, y Kayleigh estaba tremendamente emocionada de superar la meta, donde todos los organizadores la esperaban para felicitarla.
Y tal como lo tenía pensado la madre, hoy su hija pudo superar su obesidad y dejar atrás varios malestares, incluso algunos muy graves, solo por correr, llegando a perder casi 30 kilos.
“No voy a engañar a nadie; ha sido una batalla. Pero para mí, no es diferente a cuando luchas para que tomen las recetas. La única diferencia es que ésta, para mí, tiene un mejor resultado. Kayleigh está sana. Ha perdido más de 35 kilos, y que mantiene hoy en día. No sólo eso, la rara afección en la sangre de Kayleigh entró en remisión. Su apnea del sueño ha desaparecido. Su enfermedad de Graves entró en remisión y lo ha hecho durante cuatro años”, explicó Sandy, sobre el estado actual de su hija.
‘Kay’ llegó incluso a escribir un libro para niños de cómo fue su primera maratón. Hoy está muy sana y solo quiere que termine la cuarentena y la pandemia para poder volver a correr como lo ha hecho en los últimos años.
“Si tuviera un mensaje o un consejo para cualquiera que se encuentre en una situación similar o que quiera una vida saludable para su hijo, tiene que seguir lo que sabe que es correcto y saludable para él. Tú eres el que está ahí (…) No puedes dejarlos en un estudio de danza y decirles, ‘bueno, aquí tienes tu hora de baile y volveré a recogerte’. Tienes que estar ahí dentro bailando con ellos. En realidad tienes que estar ahí corriendo con ellos”, cerró Sandy, en este tremendo relato que se volvió viral.