¿Es cierto que el jamón es tan cancerígeno como el cigarro?: experto en nutrición explica la verdad
Recientemente, se ha viralizado en redes sociales una alarma que compara el consumo de jamón con fumar cigarro o consumir arsénico, a raíz de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que data de 2015.
Aunque la noticia vuelve a circular, es importante entender de qué se trata esta información y cómo se ha malinterpretado.
La clasificación a la que hacen referencia estas publicaciones proviene de un informe de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que es parte de la OMS.
¿Es cierto que el jamón es tan cancerígeno como el cigarro?
Sin embargo, según Javier Maruri, nutricionista y académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB), el malentendido proviene de cómo se comunica esta información.
“El hecho de que la carne procesada haya sido clasificada como carcinógena no significa que cause cáncer directamente”, aclara.
“La categoría de carcinógeno grupo 1 implica que existe evidencia científica sólida que demuestra una asociación entre el consumo de estos alimentos y el cáncer, particularmente el cáncer colorrectal”, aclara Maruri.
¿Es solo el jamón?
Es importante aclarar que la clasificación no se limita exclusivamente al jamón, aunque este producto suele ser el protagonista de las publicaciones virales.
“La clasificación incluye todas las carnes procesadas, es decir, aquellas que han sido sometidas a procesos como salado, curado, ahumado, fermentación o la adición de preservantes para mejorar su sabor, aspecto o vida útil”, explica el nutricionista.
Esto abarca desde el jamón hasta el tocino y las salchichas.
Según Maruri, el riesgo de estas carnes se asocia principalmente al uso de conservantes como nitritos y nitratos. Estos compuestos pueden formar sustancias potencialmente carcinógenas cuando se someten a altas temperaturas durante la cocción.
No obstante, el riesgo no es lineal. “No estamos diciendo que comer un sándwich con jamón vaya a provocar cáncer colorrectal, sino que el riesgo aumenta si el consumo de estos productos es frecuente y excesivo”, puntualiza.
¿Cuál es la recomendación?
A pesar de que el informe de la OMS sigue siendo relevante, Maruri subraya la importancia de la moderación. “El consumo excesivo de carnes procesadas puede aumentar el riesgo, pero eso no significa que, de vez en cuando, comer un poco de jamón sea peligroso. La clave está en no excederse”, concluye el experto.
Así que, en lugar de entrar en pánico, lo más sensato es consumir este tipo de alimentos con cautela y sin exagerar. La información es clave para tomar decisiones responsables sobre nuestra salud.