Hace dos años se empezó a popularizar en Alemania una nueva tendencia que busca unir las posiciones del Yoga y el placer de beber una cerveza. Las creadoras de esta práctica aseguran que esta mezcla es una experiencia única.
Muchas personas mantienen que beber una fría cerveza es algo inigualable. Para otras, relajarse realizando la tradicional disciplina espiritual del yoga, también es algo único. ¿Se imaginan estas dos prácticas juntas? Dos chicas decidieron romper los esquemas y crear una nueva tendencia que ya se ha exportado a varios países.
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Para conseguir un cupo en una de estas llamativas clases se debe reservar con semanas de anticipación, ya que han ganado tantos fanáticos que es muy complicado conseguir un espacio. Ahora si logras entrar a una de estas clases sólo necesitas dos cosas: una colchoneta y una botella de cerveza, así es BeerYoga.
En un principio esto sólo ocurría en Berlín, pero el novedoso formato causó tanto revuelo que comenzó a expandirse por Alemania y luego por varias partes del mundo. Hoy esta tendencia repite su éxito en Tailandia, Australia y Nueva Zelanda.
¿Y quiénes son las mentes detrás de este proyecto? Dos alemanas, Jhula y Emily, dos profesoras de yoga que quisieron unir sus pasiones y crear algo totalmente nuevo: “BeerYoga es el matrimonio de dos grandes amores: la cerveza y el yoga. Ambos son terapias centenarias para el cuerpo, la mente y el alma. La alegría de beber cerveza y el mindfulness de yoga que se complementan, y hacen una experiencia energizante”, asegura Jhula en la página web oficial de esta nueva tendencia.
Con dos años de existencia, BeerYoga ha revolucionado las redes sociales, sólo por el hecho de incluir a la cerveza, una de las bebidas más consumidas en el mundo, en una disciplina que busca la armonía a través de la meditación y la respiración.
Según el sitio Munchies, los ejercicios que se pueden encontrar en las clases de BeerYoga son prácticamente los mismos que en el yoga tradicional, la diferencia es que en todos se incluye la dificultad de sostener una botella de cerveza. A medida que se van realizando los ejercicios, se va bebiendo un sorbo, en una sesión que dura aproximadamente una hora.
Bieryoga | Facebook
Bieryoga | Facebook
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En algunos casos, aumenta el nivel de dificultad al continuar los ejercicios junto a un compañero, eso sí, sin soltar la botella. No es obligación beber el líquido, de hecho según cuentan las mismas creadoras en su sitio web BeerYoga, algunas personas se inscriben sólo para poner a prueba su equilibrio. Pero obviamente hay otros que prefieren beber hasta dos cervezas en la clase.
Según el sitio alemán Exberliner una clase puede costar entre 5 y 6 euros, como 4 mil pesos chilenos, un precio que incluye dos cervezas.
Así es esta nueva tendencia que de a poco va ganando fanáticos. ¿Tú probarías algo así?